El conocimiento del desarrollo embriológico de la glándula tiroides es importante para el tratamiento de condiciones tales como los quistes tiroglosos, tejido tiroideo ectópico y hemiagenesia tiroidea.
El conocimiento de las características anatómicas de todas las estructuras en el cuello y su origen embriológico también facilita el apropiado tratamiento de ciertas enfermedades tiroideas. La lesión del nervio laríngeo recurrente puede ser minimizada con una minuciosa comprensión de sus relaciones anatómicas y esfuerzos concertados para identificarlo durante la tiroidectomía. La lesión del nervio laríngeo superior es igualmente importante de evitar porque el timbre de la voz y la capacidad de proyectarla con mayor volumen pueden ser afectadas.
Las distorsiones anatómicas generadas por ciertas enfermedades tiroideas pueden colocar a los nervios recurrente y laríngeo superior en posiciones vulnerables. Anomalías en el desarrollo del sistema arterial pueden resultar en un nervio laríngeo no recurrente que conlleva un riesgo aún mayor de lesión durante la operación. El conocimiento del origen embriológico de esta anomalía y el reconocimiento del sistema arterial aberrante pueden ayudar para evitar la injuria de ese nervio durante la cirugía.
Un abordaje organizado y metódico puede minimizar los problemas no esperados que pueden ocurrir durante la tiroidectomía. Puede ser difícil antes de la operación determinar todos los retos asociados con una tiroidectomía, pero es crítico tener el control de la vía aérea del paciente en todo momento, durante y después de la intervención.
Por ello es de preferencia la anestesia general. La exposición adecuada es necesaria y comienza con la colocación apropiada del paciente en posición. Después que la mesa es puesta en una posición horizontal y de haber colocado un rollo de tela suave entre los hombros, la cabeza puede ser extendida para brindar el mayor acceso al cuello. El emplazamiento de la incisión en uno de los pliegues naturales del cuello bajo, brinda un resultado estéticamente aceptable.
La separación, retracción y movilización de las bandas musculares expone la glándula tiroides. La existencia de inflamación previa o de invasión por un cáncer puede requerir la división y resección de esos músculos. La disección cuidadosa del polo superior de la tiroides con técnicas de movilización medial y lateral puede disminuir la posibilidad de lesionar el nervio laríngeo superior. La disección del lóbulo lateral de la glándula tiroides debería realizarse lo más próximo a la cápsula que sea posible para evitar lesionar las glándulas paratiroides y el nervio laríngeo recurrente.
Como regla básica, ninguna estructura que pase a lo largo del posible curso del nervio laríngeo recurrente debería ser dividida hasta que exista absoluta certeza de que no es el recurrente. Después de haber liberado el lóbulo y el istmo de la fascia pretraqueal se debe prestar cuidadosa atención para evitar lesionar la tráquea. Dada la posibilidad de que el lóbulo piramidal pueda extenderse hacia fuera en su curso superior a pesar de su relativamente diminuto aspecto cerca del istmo, debe ponerse gran cuidado en su remoción completa. Antes de cerrar la herida, todo músculo cortado debe ser reaproximado para evitar una posible adherencia de la dermis a la tráquea que originaría una fea cicatriz.