La agencia de noticias “Notimex”, publica que la gente que vive en áreas residenciales y en ciudades urbanísticamente "dispersas" tiene más posibilidad de sufrir problemas de salud, como alta presión arterial o artritis, que aquellos que residen en grandes ciudades.
Un estudio, que aparecerá en el número de octubre de la revista Public Health, constata las conclusiones de otros informes anteriores, aunque de menor alcance que éste.
Entre otras dolencias, que se podrían desarrollar en el mediano y largo plazo, se incluye además dolores de cabeza crónicos y dificultades para respirar. La causa es que la vida en este tipo de zonas es más sedentaria. "La gente pasa más tiempo en el coche y camina menos", afirma Roland Sturm, coautor del informe elaborado por Rand Corp, un grupo investigador sin ánimo de lucro. Esta costumbre está asociada a la obesidad y esto deriva en problemas de salud como los descritos.
Las áreas residenciales son definidas en el estudio como lugares donde las calles no están bien conectadas, hay baja densidad de población y todo está a grandes distancias, como los colegios o centros comerciales, por lo que el uso del auto es casi obligatorio.
Según los investigadores, un adulto que viva en una zona o ciudad como la descrita tiene características de salud similares a otros cuatro años mayor que resida en una gran ciudad, como por ejemplo Nueva York. "Para mejorar nuestra salud, el estudio sugiere que debemos construir ciudades donde la gente se sienta a gusto caminando y no dependa tanto del coche", señaló Deborah Cohen, otra de las autoras.
El estudio fue realizado mediante entrevistas telefónicas a 8.600 personas de 38 áreas metropolitanas, a los que se les preguntó por sus problemas físicos y de salud mental entre 1998 y 2001.
A la luz de los datos publicados, el informe no encontró vínculos entre vivir en estas áreas y problemas psíquicos como ansiedad o depresiones.