Noticias médicas

Publicado el 19 de diciembre de 2009

Pilar, trasplantada de hígado

Probé el chocolate y sueño con mi primera torta de cumpleaños"

Pilar Chávez habló con Clarín a 15 días del alta médica, tras recibir un nuevo hígado y contó como es la vida después del trasplante.

Fuente: Clarin.com

Por: Graciela Gioberchio

Hace un mes, Pilar Chávez (19) recibió el hígado que le salvó la vida. En realidad fue el segundo; el primero no funcionó porque se tapó una arteria y hubo que volver a operarla. Pero ahora ya lleva quince días desde que le dieron el alta. "Estoy feliz con mi nueva vida y eternamente agradecida con la familia del donante", dice con una sonrisa luminosa, en el parque de su casa en una barrio cerrado de Bella Vista. No faltaron el repelente para ahuyentar los mosquitos y el alcohol en gel para proteger a 'Pili'-como la llama su familia- en un período que requiere cuidados especiales.

En ese marco de árboles frondosos y pasto recién cortado, confiesa: "Lo más notorio de estas dos semanas es que no me siento mal, como una lechuguita, como me decían mis amigas; me sentía sin fuerzas y me desvanecía". Es que Pilar nació con una glucogenosis Tipo 1, una enfermedad rara (de origen genético), con muy pocos casos en el mundo, que le impidió comer cosas dulces y la obligó a inyectarse glucosa toda su vida, al principio cada tres horas y en el último tiempo cada hora y media.

¿Creíste que te ibas a salvar?

Sí, nunca bajé los brazos ni perdí las esperanzas. Dios me ayudó.

¿Qué recordás de tus primeros días en el hospital?

Muy poco, casi nada. Estuve seis días dormida. Todo lo que pasó me lo fueron contando después.Sí recuerdo que dije 'Uy, qué fiaca' cuando mamá me dijo que íbamos de nuevo al quirófano. Pero ella dice que yo no hablaba nada. (Su mamá, Magdalena, la acompaña en la entrevista y sigue atenta el relato). No sé, son imágenes que me quedaron. Cuando desperté quise levantarme para ir al baño y ahí me di cuenta de que estaba llena de drenajes.

Pilar lo cuenta todo con una sonrisa, la que siempre acompaña su dulce y coqueta mirada. Brillo en los labios, aros colgantes y su cabello castaño claro. Así, cuenta que por su enfermedad nunca pudo dormir de corrido, que tuvo que dejar de jugar al tenis y también de estudiar Economía en la Universidad Di Tella. Pero hace un mes todo cambió.

¿Qué cosas estás empezando a descubrir en tu nueva vida?

No sentirme mal, dormir varias horas seguidas... Cada tanto tengo la sensación de que me olvido las bolsas en las que siempre llevaba mi "maicena", la polycose (la glucosa que se inyectaba) a la que mis amigas llamaban la "pilicosa" (risas). También estoy comiendo cosas nuevas.

¿Probaste chocolate, dulce de leche, helado?

Sí, probé de todo pero el chocolate y el dulce de leche no me gustaron mucho (pone cara rara). Seguiré probando. Me encantaron el helado de agua y la sandía. También los chicles... Me gusta mucho ése que adentro tiene como un juguito.

Pili asegura que nunca se sintió discriminada por nadie. Y que su mamá estuvo en todos los detalles: hasta le masticaba los chicles para sacarles el azúcar y se los daba para que su hija disfrutara haciendo globos con sus amigos. Magdalena también se las ingeniaba para que Pili tomara helado: compraba palitos de madera y envoltorios de papel para hacerle heladitos en el freezer con el jugo que tenía permitido. La madre recuerda, como al pasar, que a Pili siempre le gustó cocinar.

¿Es cierto?

Sí, me encanta. Hago tortas de brownie con dulce de leche... Ya las voy a volver a hacer cuando tenga fuerzas y las voy a probar. Y sueño con tener el año que viene mi primera torta dulce de cumpleaños (el 15 de septiembre cumple 20). Mamá siempre me las hizo con sandwiches de miga.

Pili tiene dos hermanos. El más chico, Tadeo (11), nació con la misma enfermedad que ella. "Eso nos unió mucho", acota Pili, con la esperanza de que su nueva vida traiga aliento para él. Y también para muchos más, a través de la fundación que quiere crear para promover la donación de órganos.

Desde hace dos años y medio -poco antes de que Pili ingresara a la lista de emergencia nacional del Incucai-, está de novia con Pato (21), que estuvo día y noche en el Hospital Italiano.

Cuando Pili recibió el alta, los médicos que la operaron dijeron que su recuperación fue mucho más corta de lo que esperaban. Y, ahora, los últimos estudios clínicos muestran también una mejora más rápida de lo que habían previsto.

Ella cuenta que cada día camina más derecha; que hace dos días se duchó sin sentarse en el banquito que usaba desde hace un tiempo, cuando sus fuerzas comenzaron a amainar; que el jueves prendió la computadora y se encontró con 900 mails en su correo y más de 6.000 fans en Facebook; y que por suerte los médicos le permitieron tomar 15 minutos de sol antes de las 11, con protector factor 40.

¿Una lista de planes a futuro?

Primero, retomar la facultad y volver a jugar al tenis. También, ir de campamento, dormir en la casa de una amiga, ir a un boliche y viajar, viajar mucho... Todo lo que nunca pude hacer.