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/ Publicado el 5 de agosto de 2003

Estudios por imágenes

Primera infección febril del tracto urinario en niños pequeños

Es recomendable el uso de rutina de análisis de orina, cultivos o ambos, durante enfermedades febriles posteriores a infección del tracto urinario.

Autor/a: Dres. Hoberman A, Charron M, Hickey RW, Baskin M

Fuente: N Engl J Med. 2003 Jan 16;348(3):195-202

Antecedentes:

Las guías de la Academia Americana de Pediatría recomiendan la obtención de una cistouretrografia miccional y una ecografía renal en niños pequeños luego de una primera infección del tracto urinario. También se ha recomendado el estudio renal con ácido dimercaptosuccínico macado con tecnecio 99m. Se investigó si los estudios por imágenes alteraron el manejo o mejoraron los resultados en niños pequeños con una primera infección febril del tracto urinario.
 
Métodos:

En un estudio retrospectivo que incluyó 309 niños (entre 1 y 24 meses de edad), se obtuvo una ecografía y un estudio renal inicial con tecnecio dentro de las 72 horas posteriores al diagnóstico. Un mes después se realizó un cistouretrografia miccional con contraste y el rastreo renal con tecnecio se repitió a los 6 meses.
 
Resultados:

Los resultados ecográficos fueron normales en el 88% de los niños (272 de 309); las anormalidades identificadas no modificaron el manejo. En el 61% de los niños se diagnosticó pielonefritis aguda (190 de 309). El 39% de los niños sometidos a una cistouretrografía (117 de 302) presentó reflujo vesicoureteral;  el 96% de estos niños (112 de 117) presentó reflujo vesicoureteral grado I, II o III. En el 89% de los niños se repitieron los rastreos (275 de 309); se observaron cicatrices renales en el 9,5% de estos niños (26 de 275).

Conclusiones:

Una ecografía realizada en el momento de la enfermedad aguda tiene un valor limitado. Un cistouretrograma miccional para la identificación de reflujo es útil únicamente si la profilaxis antimicrobiana es efectiva en reducir reinfecciones y cicatrices renales.

Los rastreos renales obtenidos al momento de la presentación inicial identificaron niños con pielonefritis aguda y los rastreos obtenidos 6 meses después identificaron aquellos con cicatrices renales. El uso de rutina de análisis de orina, cultivos o ambos, durante enfermedades febriles posteriores en todos los niños con una infección del tracto urinario previa podría probablemente obviar la necesidad de rastreos tempranos o tardíos.