Para este evento se decidió cambiar el modelo de los congresos tradicionales por una reunión de amplia participación y metodología particularmente activa e interprofesional y comunitaria, para, hasta donde hoy es posible, innovar en las políticas, estrategias y programas nacionales para la prevención del suicidio.
P. ¿Quiénes son las personas esperadas a este primer encuentro internacional?
R. Todo aquel al que desde su visión personal, técnica o profesional, le preocupe cómo mejorar y programar acciones de prevención, y asistencia precoz y oportuna, y a quienes le preocupa sostener y vivir el presente mundo de cambios y crisis encontrando su lugar en nuestra sociedad. Aquellos que se pueden convocar como grupo “que se ocupa de las personas”, a saber: técnicos y profesionales de la educación; del servicio social; de la enfermería; de la sociología; antropología; del derecho, de la medicina (comprendiendo los médicos generales, emergencistas, pediatras, especialistas en adolescencia, medicina interna y el adulto mayor, médicos legistas, administradores y otros), abogados, escribanos y economistas y todas aquellas personas, profesionales o no, que se movilizan en los grupos religiosos, en las actividades solidarias comunitarias, en ong’s, fundaciones, organizaciones de servicio y otras.
P. ¿Por qué han denominado a esta reunión internacional “encuentro comunitario?
R. Porque será oportunidad de escuchar, escucharse aquellos que son actores sociales, universitarios, gobiernos y representantes del tercer sector (sector privado no lucrativo).
Enfrentaremos un problema complejo, de múltiple causalidad, que necesita respuestas orgánicas, coordinadas y eficientes. La comunidad y los gobiernos deben comprender que la prevención general y especial, resultará efectiva si se logran programas integrados y coordinados entre varios sectores como educación, salud, cultura, previsión social y otros que produzcan respuestas mejores a la ciudadanía promoviendo “cultura a favor de la vida”.
Es más, se requiere de políticas de estado que favorezcan y promuevan el bienestar. No es ya posible continuar atribuyendo estos fracasos a causas externas (debe comprender tanto lo biológico o biomédico), lo psicológico (no sólo lo clínico individual, sino lo colectivo-social), o sea lo contextual (en el sentido micro, meso y macrosocial), comprendiendo las visiones que desde la historia, la antropología, y la economía deben orientar la planificación respecto a la ética y espiritualidad, abarcando las creencias religiosas. No es posible tratar un problema que trasciende al individuo y se paga con vidas o discapacidades individuales, sin tener todos los puntos de vista y visiones.
P. ¿Considera que este problema debe continuar como problema a cargo de especialidades y especialistas?
R. No podemos continuar evitando o disimulando que se trata de un problema socio-sanitario grave que involucra a todos y en especial a los responsables por constitución ética y solidaridad humana.
Por ejemplo, Uruguay, que ha logrado la transición demográfica y epidemiológica como otros países de Sudamérica, que tiene necesidad de enfrentar las “patologías crónicas y del comportamiento humano”, no puede continuar considerando el grave problema como exclusivamente individual y personal desde las especialidades y a cargo de profesionales aislados entre sí, y no integrados en concepción y equipos de enfrentamiento.
Es un problema que requiere en distintos momentos y situaciones la intervención de grupos profesionales, constituyendo equipos y tratando los temas individuales siempre en un marco colectivo, de diferentes dimensiones, respondiendo a través de redes (públicas y privadas), cuyos nodos funcionen interconectados y coordinados. Los técnicos y profesionales podrán ser más efectivos si los países encuentran, como ya algunos lo están haciendo, programas científicamente validados con respecto al ser humano y a la sociedad que los alberga.
P. ¿Es un problema que se entiende estable, progresa o fluctúa a lo largo del tiempo?
R. Se conoce desde la antigüedad y fluctúa según se trate de componentes genéticos familiares o personales, pero directa o indirectamente ligados al contexto socio-económico y cultural.
En los últimos años y especialmente en la región de América Latina, existen constataciones que demuestran cuánto inciden los problemas macrosociales, y más aún, los estructurales, sobre la prevalencia e incidencia de los intentos de suicidio y también de la relación entre suicidio y violencia.
Existen estudios que serán presentados en el Encuentro Internacional, que evidencian “catástrofes sociales” que silenciosamente empujan a la población a tener ideas suicidas y a consumarlas.
Esto puede y debe revertirse.
P. ¿En qué marco se desarrollará este encuentro?
R. El encuentro se realizará en Montevideo, capital de Uruguay, un lugar particularmente hermoso, sobre el Río de la Plata, el gran estuario, y en la vecindad de las costas del Océano Atlántico, con lugares de gran atracción. Estamos previendo que el encuentro, de oportunidad al intercambio y desarrollo de visiones desde muy diversas disciplinas y profesiones.
La sede del encuentro será el Radisson Montevideo Victoria Plaza Hotel, con capacidad para un amplio congreso, la mejor hotelería, y también facilidades a través de la transportadora oficial Pluna/Varig, de importante alcance en el mundo.
Seguramente la concurrencia, los trabajos, aportes personales e institucionales, en un encuentro participativo y comunitario, ofrecerán el camino para mejorar las condiciones de vida y reducir el problema del suicidio en cada uno de nuestros países.
Para mayor información:
Tel/fax: (+598.2) 400 31 62
E-mail: alterw@adinet.com.uy
Página web: www.personas.com.uy/prevencionsuicidio/index.htm