Según los autores, el tratamiento farmacológico del ACV agudo todavía continúa siendo limitado y el aluvión de trabajos publicados con resultados negativos ha detenido la aparición en el mercado de neuroprotectores del ACV agudo. Además, dicen, a pesar de su difusión en Estados Unidos y Canadá, el tratamiento trombolítico todavía es objeto de gran controversia entre los investigadores de la comunidad internacional. También destacan la importancia de la creación de unidades de ACV multidisciplinarias y el uso rutinario de aspirina para el ACV agudo.
Sin embargo, no dejan de señalar que los tratamientos médicos y quirúrgicos para la prevención del ACV poseen algún riesgo y cierto costo. "Los individuos que más se benefician con los tratamientos preventivos son los que están en mayor riesgo absoluto de ACV", dicen, "y por lo tanto, las estrategias preventivas deberían estar dirigidas a este grupo".
Los principales conceptos de interés en los que se basaron los autores para la revisión fueron los siguientes:
· Si bien la reducción de la presión arterial es efectiva para prevenir el primer ACV, no está aun totalmente establecido cuáles son los pacientes con ACV que deben ser tratados con antihipertensivos y hasta qué cifras descender la presión arterial, ni cuál es el mejor régimen farmacológico o el momento propicio para comenzar el tratamiento.
· Las intervenciones riesgosas o costosas para prevenir el ACV estarían dirigidas hacia los pacientes de alto resigo porque los beneficios absolutos son mayores en este grupo.
· El descenso farmacológico de la concentración sanguínea de colesterol puede reducir el riesgo de ACV, pero el efecto sobre el riesgo de ACV fatal y el ACV hemorrágico todavía no está del todo esclarecido.
· En la mayoría de los pacientes con estenosis asintomáticas no se conoce a fondo el balance entre los riesgos y los beneficios de la endarterectomía.
· Una dieta rica en frutas y vegetales frescos y pobre en sal y grasas, el ejercicio regular y la evitación de fumar pueden reducir el riesgo del primer ACV pero no se sabe bien cuáles son los efectos de la prevención secundaria del ACV.
Este artículo, prosiguen, estuvo dirigido a analizar las intervenciones médicas más apropiadas para los individuos de riesgo absoluto de ACV elevado y otros eventos vasculares graves, dejando de lado el análisis de la dieta y el estilo de vida. Sin embargo, los autores no dejan de mencionar que en lo referente a la prevención del ACV secundario, las recomendaciones clásicas sobre la cesación de fumar, la ingesta alcohólica, el tratamiento de la diabetes, el monitoreo de la glucemia, la pérdida de peso y los ejercicios, no han sido evaluadas con rigurosidad en estudios controlados aleatorizados.
El método seguido por los investigadores fue encontrar la mejor evidencia sobre el tema en una búsqueda bibliográfica a través de la Cochrane Library, siguiendo la estrategia de búsqueda del Cochrane Stroke Group. Además, utilizaron la información publicada en Clinical Evidence. Entre el material bibliográfico encontrado, los autores eligieron para desarrollar, seis intervenciones comunes para la prevención del ACV; también debaten sobre sus indicaciones y brindan la evidencia que las sustenta.
Bajo los siguientes títulos, los autores analizan y resumen los resultados de los diferentes trabajos encontrados, separados por tema:
· La reducción de la presión sanguínea
· La reducción de la colesterolemia
· El papel de los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina,
· Las drogas antiplaquetarias,
· El tratamiento anticoagulante para los pacientes con fibrilación auricular y,
· La elección del agente antitrombótico para los pacientes con ritmo sinusal.