Una metástasis intraocular puede ser el primer hallazgo de un carcinoma de cualquier localización, por lo que la única medida preventiva es acudir al oftalmólogo para someterse a revisiones periódicas, según aseguró el Dr. José Luis Encinas, jefe de la Unidad de Oftalmología de la Clínica La Luz de Madrid.
Generalmente, los síntomas delatores de los tumores intraoculares comienzan con alguna alteración visual, como es la percepción de "moscas volantes" o la pérdida de una parte del campo visual. "En otras ocasiones cuando se sitúan en el área central de la retina, en el área macular, se puede comenzar a percibir con una grave pérdida de agudeza visual. Pero, hay que tener presente, que existen tumores silentes que no tienen apenas manifestaciones clínicas y que únicamente pueden detectarse en un examen rutinario o cuando tienen un tamaño muy elevado", manifestó el Dr. Encinas.
Este experto indicó que las consecuencias de un diagnóstico tardío del tumor intraocular "podría ser desde la pérdida de la agudeza y del campo visual en su totalidad hasta la pérdida anatómica del globo ocular, si el tumor sigue una evolución progresiva hasta alcanzar tamaños muy elevados, siendo necesaria la extirpación del ojo".
Ante los casos de tumores intraoculares, en los últimos años, el objetivo de los oftalmólogos ha sido encontrar un tratamiento dirigido a eliminar el tumor y, al mismo tiempo, permitir la conservación de la función del ojo.
La técnica de braquiterapia consigue inactivar el tumor sin necesidad de que el paciente pierda el globo ocular. El Dr. Encinas explicó que "gracias a esta técnica se ha conseguido aumentar la calidad de vida de los pacientes, debido a que no sólo es posible conservar el globo ocular de la persona afectada, sino también por el hecho de lograr en la mayoría de los casos un grado aceptable de visión".