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Publicado el 30 de agosto de 2026

Actualización internacional

Nueva guía sobre osteoporosis: a quién estudiar y cuándo tratar

NICE redefine la estimación del riesgo, las indicaciones de densitometría ósea y la detección de fracturas vertebrales.

Autor/a: National Institute for Health and Care Excellence

Fuente: NICE guideline NG259. London: NICE; 29 Jul 2026. Osteoporosis: risk assessment

Introducción

La guía de práctica clínica de NICE (National Institute for Health and Care Excellence) de julio de 2026 actualiza las recomendaciones para evaluar el riesgo de fracturas por fragilidad en adultos. El propósito es identificar de forma precoz a pacientes de alto riesgo para aplicar intervenciones preventivas oportunas mediante la toma de decisiones compartida.

Factores de riesgo: ¿a quién evaluar?

Las fracturas por fragilidad, asociadas con la osteoporosis, ocurren por impactos de baja energía (como caídas desde la propia altura) o de forma espontánea. La guía de NICE define pautas específicas de evaluación según la edad y los factores de riesgo (tabla 1).

Tabla 1 - Evaluación de factores de riesgo para fracturas por fragilidad

Otras enfermedades asociadas a mayor riesgo de fractura por fragilidad

Tabla 2 - Factores asociados con mayor riesgo de fractura por fragilidad

Herramientas de predicción de riesgo: FRAX y QFracture

Se utilizan junto con una evaluación clínica completa para estimar el riesgo de fractura osteoporótica mayor en los próximos 10 años.

Indicaciones:

·       Entre 40 y 90 años: utilizar FRAX o QFracture.

·       Entre 30 y 39 años: utilizar QFracture.

·       Mayores de 90 años: tener en cuenta que FRAX calcula el riesgo asumiendo una edad de 90 años, mientras que QFracture lo calcula para los años restantes hasta los 100.

·       Consistencia: utilizar la misma herramienta de predicción de riesgo durante todo el seguimiento.

·       Terapia hormonal de reemplazo: considerar que el tratamiento sistémico reduce el riesgo de fractura por fragilidad.

·       Consulta con especialista: solicitar asesoramiento en personas menores de 30 años con formas raras de osteoporosis.

 

Indicaciones de densitometría ósea

La densitometría ósea (DXA) mide la densidad mineral ósea (DMO). Debe realizarse en personas ≥30 años con alguno de los siguientes antecedentes:

  1. Fractura previa de cadera o columna vertebral.
  2. Fractura única osteoporótica mayor en los últimos dos años.
  3. Antecedente de dos o más fracturas por fragilidad.

Además, debe considerarse la DXA para orientar las decisiones terapéuticas en personas con un riesgo ≥10 % de fractura osteoporótica mayor a 10 años.

Se recomienda realizar una DXA basal al comenzar el tratamiento farmacológico, salvo que el estudio no sea tolerado, no sea técnicamente posible o no resulte necesario para decidir o monitorizar el tratamiento.

Si se prevé una demora importante para llevar a cabo la DXA:

  • Acelerar el estudio para dentro de las 6 semanas si es probable que la persona necesite tratamiento anabólico.
  • Iniciar terapia antirresortiva si es poco probable que necesite tratamiento anabólico, sin retrasar los fármacos mientras se espera la densitometría.

Evaluación de fracturas vertebrales

Estas lesiones pueden pasar inadvertidas. Debe considerarse una evaluación de fracturas vertebrales mediante DXA en el mismo estudio en los siguientes casos:

  • Hombres ≥70 años y mujeres ≥60 años.
  • Personas menores de esas edades si presentan alguno de estos factores:
    • fractura osteoporótica mayor previa;
    • signos o síntomas sugerentes de fractura vertebral;
    • sospecha de fractura vertebral en la DXA;
    • uso actual o frecuente de corticoides sistémicos;
    • densidad mineral ósea excepcionalmente baja para la edad.

Cuándo no evaluar: si la persona posee imágenes de columna de los últimos 3 meses y no presenta síntomas, si la escoliosis puede dificultar la interpretación o si la masa corporal supera el límite establecido para una lectura confiable.

Si la evaluación identifica una fractura, no se recomienda realizar estudios de imagen adicionales de forma rutinaria, salvo que exista duda sobre la presencia de la fractura o preocupación por un diagnóstico diferencial.

Criterios para el tratamiento farmacológico

La decisión debe ser compartida, basada en el riesgo de fractura a 10 años, la DXA, las fracturas previas y la evaluación clínica.

Debe considerarse tratamiento farmacológico en personas ≥50 años y mujeres posmenopáusicas con:

  • Fractura por fragilidad previa de cadera o columna vertebral.
  • Uso de corticoides sistémicos a dosis muy elevadas por un período prolongado.
  • Puntaje T de la DXA ≤−2,5.
  • Puntaje T de la DXA ≤−1,5 asociado a fractura previa, uso de corticoides o factores de pérdida ósea acelerada.

Tratamiento sin DXA: puede considerarse si el estudio no es tolerado, no es técnicamente viable o no resulta necesario para guiar la decisión.

Seguimiento en ausencia de tratamiento

Pacientes que rechazaron o retrasaron el tratamiento. Aconsejar sobre cómo y cuándo volver a consultar si cambian de opinión o se modifican sus circunstancias médicas.

Pacientes con riesgo de fractura osteoporótica <10 %. Considerar una nueva evaluación con la misma herramienta de predicción del riesgo (FRAX o QFracture):

  • Ante cualquier cambio clínico.
  • A los 5 años, si no hubo cambios clínicos.

Pacientes con riesgo de fractura osteoporótica ≥10 % o DXA previa sin criterios de tratamiento. Reevaluar con DXA (y con evaluación de fracturas vertebrales si corresponde):

  • A los 2 o 3 años, si la persona se encontraba cerca de cumplir criterios de tratamiento, especialmente si existe riesgo de pérdida ósea acelerada.
  • Ante cambios clínicos, salvo que hayan ocurrido dentro de los 2 años posteriores a la última DXA.
  • A los 5 años, si no hubo cambios clínicos.

Si el cambio clínico ocurre dentro de los 2 años posteriores a la última densitometría, considerar la necesidad de tratamiento sin repetir el estudio.

Intervalo entre DXA. No repetir una DXA de forma rutinaria en lapsos menores a dos años, salvo en circunstancias excepcionales, como pérdida ósea acelerada extrema.

Conclusión

La guía NICE 2026 propone una evaluación individualizada del riesgo de fractura por fragilidad, integrando factores clínicos, herramientas predictivas como FRAX o QFracture y DXA cuando esté indicada. El objetivo es identificar de forma temprana a las personas con mayor riesgo, iniciar tratamiento oportunamente cuando corresponda y evitar estudios innecesarios, con reevaluaciones periódicas según el riesgo y la evolución clínica.