Un trabajo que tenía por objetivo determinar la incidencia de broncoespasmo producido por ejercicio físico y determinar si dicho broncoespasmo pudiera tener algún efecto sobre las actividades posteriores llevadas a cabo por el individuo, siendo éste un adulto sano.
El estudio, fue llevado a cabo en el US Army Research Institute of Environmental Medicine, en ciento treinta y siete reclutas durante ocho semanas de entrenamiento militar básico, a los que se sometió a una prueba al finalizar los ejercicios para determinar el broncoespasmo; y se compararon las puntuaciones obtenidas en el test de aptitud física del ejercito: US Army physical fitness test (APFT).
De los 137 sujetos estudiados, 121 reunía criterios de inclusión, y el 7 por ciento de ellos sufría broncoespasmo. Tanto estos individuos como los no afectados, mostraron mejoras estadísticamente significativas en la realización de las diferentes pruebas de APFT durante el entrenamiento básico.
Al finalizar el entrenamiento, los niveles en el máximo de oxígeno, y las puntuaciones del APFT no eran significativamente diferentes entre los sujetos con broncoespasmo y los reclutas no afectados.
Según aparece publicado, el siete por ciento de los reclutas americanos demostraba sufrir broncoespasmo, pero tal y como demuestran los autores de este estudio, este hecho no impide su funcionamiento físico y el desarrollo de sus capacidades durante el entrenamiento básico. Por lo tanto, añaden, el broncoespasmo per se, no debe ser en absoluto una razón para excluir a un individuo de un trabajo en el que se requiera una fuerte actividad física.