La ciudad de Rosario en las últimas décadas, al igual que otras ciudades importantes de la Argentina, ha sido receptora de migraciones internas producidas principalmente por factores económicos. Una porción de las personas que llegaron a la ciudad pertenecen a una minoría en nuestro país: la comunidad aborigen Toba. Si bien este fenómeno se inició tiempo atrás, es a partir de los años 80 que la presencia de hombres y mujeres de la etnia Toba, constituyó una realidad dentro de la sociedad rosarina y un motivo de preocupación para las autoridades.
El término "aborigen" remite a "pobladores originarios del suelo en que viven", y es la denominación preferida por los miembros de esta comunidad, razón por la cual será la utilizada en el presente trabajo.
Los Tobas forman parte -junto con los Mocovíes, Abipones y Pilagás- de la familia de los Guaycurú, que habitan o habitaban en la provincia del Chaco, Formosa, norte de Santa Fe y Santiago del Estero y que fueron conocidos en tiempos hispánicos como "frentones" por la costumbre de raparse la parte anterior de la cabeza (1).
Las corrientes migratorias realizadas por la comunidad Toba son similares a las producidas por otras de origen rural. El crecimiento de las grandes ciudades y el avance de las relaciones del mercado impulsadas desde los centros de poder generaron, principalmente en la década del 60, la destrucción de las economías rurales y de los modos de vida regionales, provocando grandes desigualdades y desequilibrios regionales, debido a la extrema concentración del capital, la producción y, por lo tanto, de la población.
En un primer movimiento migratorio de la comunidad Toba fueron los centros urbanos regionales como Resistencia, Corrientes y norte de Santa Fe los elegidos como objeto de inmigración, y se produjo luego de la crisis algodonera de los años 60. En la década posterior estas corrientes migratorias se dirigen hacia las grandes ciudades del país, principalmente Santa Fe, Rosario y Buenos Aires (2).
Entre las posibles causas de estos movimientos poblacionales se pueden enumerar:
a) Búsqueda de mejores oportunidades de trabajo en las grandes ciudades.
b) Búsqueda de mejor acceso a servicios como agua, electricidad, educación y asistencia sanitaria, que eran inaccesibles en algunas zonas rurales.
c) Pérdida de puestos de trabajo agrícola por la mecanización de tareas rurales y sucesivas crisis económicas.
En un primer momento la presencia de este grupo fue un elemento inadvertido para la mayoría de la población rosarina, hasta que en 1983 se produce una importante
llegada de aborígenes que en primera instancia se instalan en una zona llamada Empalme Graneros, ubicada en la periferia de la ciudad, al noroeste de la misma. A partir
de allí se comienzan a formar otros asentamientos irregulares en tierras fiscales de distintas zonas marginales de la ciudad.
Para fines de la década del 80 se estimaba que 300 familias aborígenes -alrededor de 2.000 personas- residían en Rosario, por lo que el municipio de la ciudad
implementa una relocalización de la mayoría de estas familias en un barrio de viviendas ubicado en la calle Rouillon al 4400, en la zona Oeste de la ciudad, sitio donde fue realizado nuestro estudio.
Es importante destacar que la comunidad estudiada posee características endogámicas -término aplicado a ciertas costumbres que se practican en algunas sociedades,
en las que un miembro de una comunidad, tribu, clan o unidad social contrae matrimonio con otra persona del mismo grupo social-, produciéndose un muy escaso
acercamiento con la comunidad no Toba, hecho que se evidencia en los que viven en Rosario, así como también en los que lo hacen en sus lugares de origen. Por otro
lado, probablemente debido a la paupérrima inserción cultural, social y principalmente económica, la mayoría de la población estudiada tiene sus necesidades básicas
insatisfechas.
Debido a la alta frecuencia de presentación del asma bronquial en la ciudad de Rosario descripta en otros trabajos y a la ausencia de datos en la comunidad Toba
que reside en la ciudad, el objetivo del presente estudio fue estimar la prevalencia de asma bronquial (AB) en esta comunidad.