Antecedentes:
Dado que tradicionalmente, las predicciones del riesgo de ataques cerebrovasculares (ACV) se basan en la presión arterial (PB) actual, no se ha determinado aún el potencial impacto que podría tener una experiencia anterior de BP (antecedentes de BP). Evaluamos el impacto creciente de un antecedente de BP sobre el riesgo de ACV isquémico.
Métodos:
Entre el 29 de septiembre del año 1948 y el 25 de abril del año 1953, un total de 5.197 sujetos libres de ACV (2.330 hombres) fueron incluidos en el cohorte del Estudio de Farmingham basado en la comunidad y fueron sometidos a un período e seguimiento que se extendió hasta el 31 de diciembre del año 1998. Determinamos el riesgo a 10 años de ACV isquémico inicial completo para sujetos de 60, 70 y 80 años de edad, definido como una función de sus BPs actuales (iniciales), sus antecedentes recientes de BP (promedio de lecturas en los exámenes bianuales 1-9 años antes del inicio) y sus antecedentes de BP remotos (promedio en los exámenes bianuales 10-19 años anteriores) con ajustes para el consumo de tabaco y la diabetes mellitus. Los modelos que incorporaban antecedentes de BP también fueron adaptados para la BP inicial. Se evaluó separadamente el efecto de cada uno de los componentes de la BP (BP sistólica, BP diastólica y presión del pulso).
Resultados:
Se observaron 491 ataques isquémicos (209 en hombres) en los sujetos elegibles. Los antecedentes de BP influenciaron el riesgo de un ataque a 10 años a la edad de 60 años (riesgo relativo por incremento SD de antecedentes recientes de BP sistólica: mujeres, 1.68 [95% CI, 1.25-2.25] y hombres, 1.92 [95% CI, 1.39-2.66]) y a la edad de 70 años (riesgo relativo por incremento SD de antecedente reciente de BP sistólica: mujeres, 1.66 [95% CI, 1.28-2.14] y hombres, 1.30 [95% CI, 0.91-1.75]). Este efecto fue evidente frente a antecedentes de BP reciente o remoto, consistente en sujetos hipertensos y no hipertensos y demostrable para todos los componentes de BP.
Conclusiones:
Los antecedentes de BP contribuyen con el riesgo futuro de padecer un ataque isquémico. La prevención óptima del ACV en personas mayores probablemente requerirá el control de BP durante la mediana edad.