Noticias médicas

Publicado el 17 de mayo de 2001

Documento de un panel federal de los Estados Unidos

Presentan nuevas normas para mantener a raya el colesterol

Reduciendo la hipercolesterolemia se previene la enfermedad cardíaca, aseguran.

Fuente: La Nación

Ante la creciente evidencia de que las muertes por cardiopatías pueden ser significativamente reducidas con tratamientos agresivos, 27 de los máximos expertos en colesterol de los Estados Unidos elaboraron nuevas normas para la prevención y el tratamiento de la enfermedad coronaria.

Si se toman en cuenta estas conclusiones, publicadas ayer en el Journal of the American Medical Association (JAMA), el número de americanos que es candidato al tratamiento farmacológico se triplica (de 13 a 36 millones) y aumenta un 25% el número de personas que debería observar dietas bajas en grasas (de 52 a 65 millones).

El panel, dirigido por el doctor Scott Grundy, un especialista mundialmente reconocido del Centro de Nutrición Humana de la Universidad de Texas, fue solventado con fondos gubernamentales y subrayó la importancia del colesterol en la enfermedad cardíaca.

"Por la calidad de los integrantes del equipo, este documento es de absoluta confiabilidad -afirma el doctor Marcelo Tavella, director del Programa de Prevención del Infarto de la Universidad Nacional de La Plata-. Ellos han venido elaborando distintos lineamientos desde 1988, y con esta normativa intentan educar y orientar la acción del médico."

En la presentación, el doctor Claude Lenfant, director del Instituto de Corazón, Pulmón y Sangre de los Estados Unidos, que lideró el estudio, afirmó que si las personas tomaran las normativas seriamente, la enfermedad cardíaca podría dejar de ser la primera causa de muerte del país.

Aunque no varían sustancialmente los niveles de referencia del colesterol, el trabajo agrega una nueva fórmula para estimar claramente el riesgo individual de sufrir un ataque cardíaco en los próximos diez años. El riesgo para los hombres y las mujeres se calcula de acuerdo con la edad, el nivel de colesterol, si es fumador o no y la presión sanguínea (ver gráfico).

Tratamientos agresivos

El panel también urge a quienes tienen un riesgo de 20% o mayor a que observen un tratamiento tan agresivo como el que se indica a los pacientes que acaban de sufrir un ataque cardíaco. Esto implica el uso inmediato de drogas para bajar el colesterol: las estatinas, que reducen los niveles en sangre bloqueando una enzima hepática crucial para su producción. Pero también deberán hacer cambios en su dieta, hacer actividad física y bajar de peso.

Para el doctor Tavella, "el mensaje principal de este documento es que el colesterol realmente es una cosa seria. En las personas que habían sufrido un infarto ya se actuaba con gran entusiasmo, pero ahora no solamente el haber sufrido un ataque cardíaco es una indicación precisa para actuar rápidamente. También en otras personas habrá que observar el mismo enfoque, por ejemplo en los diabéticos".

Para el doctor Valentín Fuster, cardiólogo de la Escuela de Medicina Mount Sinai, de Nueva York, y ex presidente de la American Heart Association, este aspecto de las normativas es especialmente importante. "Se está apuntando a una población que nunca sufrió un infarto", dijo Fuster a The New York Times.

A esas personas solía indicárseles una dieta para empezar y se planteaban metas más modestas para la reducción de colesterol. Ahora, dijo, las normativas instan a los médicos a tratarlos agresivamente, tanto como a los pacientes que ya padecen enfermedad cardíaca.

También para los pacientes que ya tuvieron un ataque se introducen modificaciones terapéuticas. Antes se les indicaba una dieta y después de algunos meses, un dosaje de colesterol. Si no respondían, se les recetaban fármacos.

Las nuevas normativas recomiendan tratarlos directamente con medicación. La dieta, el ejercicio y la reducción de peso son las primeras recomendaciones sólo para aquellas personas que tienen bajo riesgo, de menos del 20% en la próxima década. Pero incluso algunos de ellos deberían tomar medicación; por ejemplo, si presentan niveles particularmente altos de colesterol LDL(malo) porque se acumula en los vasos sanguíneos. Según el panel, al menos cinco grandes ensayos clínicos demostraron que bajando los niveles de colesterol se puede prevenir el ataque cardíaco y reducir las muertes.

En relación con la recomendación de un índice de referencia de un mínimo de 40 miligramos de HDL (colesterol bueno ) por decilitro, el doctor José Pablo Werba, jefe del Sector de Lípidos y Detección Precoz de la Aterosclerosis de la Fundación Favaloro, destaca que en niveles inferiores es donde crece el riesgo cardíaco exponencialmente. "Esto va en favor de una vida más sana, con más actividad física, mejor peso... Salvo en situaciones genéticas especiales, el HDL es un reflejo del sedentarismo, la alimentación hipergrasa, con exceso de hidratos de carbono simples y sobrepeso abdominal", explica.

Agrega Tavella: "La arteriosclerosis es una enfermedad multifactorial y, por lo tanto, así debe ser su tratamiento. Si el paciente es obeso, sigue fumando y no hace ejercicio, no basta con la medicación. También hay que controlar con entusiasmo los factores de riesgo conductuales".