La prevalencia de Obesidad (O) infantil en USA está aumentando. Se estima que el 22-27% de los niños tienen Sobrepeso, o son obesos. La suma de factores ambientales y genéticos son importantes en el desarrollo de la O. Para diferenciar las causas de la O de las consecuencias, es necesario estudiar a los niños antes de que aumente mucho el tejido adiposo. Es sabido que los hijos de padres obesos tienen mayor riesgo de O.
Objetivos:
Estudiar si el gasto energético (GE), el metabolismo muscular, el entrenamiento y la AF se relacionan con cambios en el peso, tejido adiposo y porcentaje de grasa en niñas de 8 a 10 años, tengan o no predisposición familiar a ser obesas.
Métodos:
Se reclutaron 101 niñas de 8-9 años, sanas, no obesas y prepuberales. Se incluyeron las que tenían un peso/talla menor al percentilo 90 y un porcentaje de masa grasa de 12-30%.
Todas las mediciones se realizaron al inicio (8 años), a los 9 y 10 años, durante 2 años de seguimiento.
Se estudió la composición corporal con peso, talla, Índice de Masa Corporal (IMC) y DEXA y se determinó el estadío de Tanner. Se midió el nivel de entrenamiento con el pico de consumo de oxígeno. Se realizó RMN antes durante y después de un ejercicio para medir en músculo los cambios en el fósforo inorgánico y la fosfocreatina.
Las niñas estuvieron 24 hs en una habitación de calorimetría equipada con cama, escritorio, silla, baño, TV, videos, videojuegos, sensor de movimientos y teléfono, donde se midió el GE (basal, durante el sueño, en las 24 hs, en las actividades cotidianas y en la actividad física). El nivel de AF se determinó por consumo de O2.
Se les administró radioisótopos de hidrógeno y oxígeno, para estudiar el GE en los 14 días subsiguientes.
Los padres también se pesaron y midieron y de acuerdo al IMC, se dividió a las niñas en 3 grupos:
1) FF: ambos padres flacos con IMC <25
2) FO: 1 padre flaco y otro obeso con IMC>28
3) OO: ambos padres obesos
Resultados:
88 niñas completaron los 2 años de seguimiento. Al inicio del trabajo todas las niñas tenían características similares y diferían sólo en los antecedentes familiares. Las OO aumentaron más de peso en los años 1 y 2 del seguimiento. Los 3 grupos tuvieron porcentajes de masa magra similares en todas las mediciones.
La masa grasa y el porcentaje de grasa difirió significativamente entre los grupos en el 1° y 2° año. El grupo OO tuvo mayor masa grasa que el FF luego de 1 y 2 años. Luego de ajustar las variables, se encontró que los principales predictores de la ganancia de grasa fueron la capacidad oxidativa del músculo (menor oxidación más grasa) y el GE total de 24 hs (más GE más adiposidad).
Discusión:
Este trabajo estudia los factores potenciales que determinan el desarrollo de exceso de adiposidad en niñas prepuberales con predisposición familiar a O. Se encontró que las niñas con ambos padres obesos (OO) tuvieron mayor aumento de la adipocidad en los 2 años de seguimiento, comparándolas con las niñas de ambos padres flacos (FF). Los cambios en la adipocidad podían predecirse por la relación entre el fósforo inorgánico y la fosfocreatina durante el ejercicio y por el GE total. Las niñas que pesan más tuvieron mayor GE. Las OO aumentaron 4,7 kg de masa grasa y 4,1% el porcentaje de grasa, el doble que los valores obtenidos en las FF. Las FO tuvieron valores intermedios entre ambos grupos.
Conclusiones:
Las niñas de peso normal que tienen ambos padres obesos tienen más riesgo de desarrollar O. Los principales predictores de ganancia de peso son el alto GE total y la baja capacidad oxidativa muscular.
Artículo comentado por la Dra. Débora Setton, editora responsable de IntraMed en la especialidad de Nutrición.