Numerosos estudios han demostrado que los factores estresantes son causa de hipertensión, pero hasta el presente trabajo, publicado en la revista Archives of Internal Medicine, no se habían realizado estudios que tipificaran completamente la influencia de dichos factores sobre la hipertensión, las posibles diferencias de sexo que pudieran existir, o las interacciones con otros factores de riesgo ya establecidos.
La Dra. Susan Levenstein, del Human Population Laboratory de Berkeley, California, y un equipo de colaboradores llevaron a cabo dicho estudio en una población de casi dos mil quinientas personas, en las aproximadamente la cuarta parte no había padecido nunca hipertensión y tampoco había recibido tratamiento hipertensivo.
Los resultados que aparecen publicados demuestran que un nivel cultural bajo, un bajo estatus laboral, la preocupación por la estabilidad en el trabajo o poca satisfacción con el mismo, marginación social y síntomas depresivos, tenían una asociación significativa con episodios de hipertensión.
Esta asociación estaba presente después de que los autores ajustaran la edad del individuo, pero era más débil si se ajustaba el índice de masa corporal, consumo de tabaco y alcohol, y la práctica de ejercicio físico, especialmente la asociación con síntomas depresivos, que se mantenía entre las mujeres pero no entre los hombres.
En el análisis multivariable, Levenstein y su equipo pueden comprobar que la inseguridad en el trabajo, el desempleo, y un bajo funcionamiento laboral comunicado por el propio individuo, permanecían como factores pronóstico independientes de hipertensión en hombres; mientras que una categoría laboral baja, se comportaba como pronóstico independiente en mujeres.
Como conclusión al estudio, los autores destacan que en la población general, un estatus profesional bajo y la amenaza de desempleo, aumentan la probabilidad de hipertensión, especialmente entre los hombres, e independientemente de los factores de riesgo demográficos o de comportamiento. La tensión psicológica y la marginación social pueden también aumentar la incidencia de hipertensión, especialmente entre las mujeres y principalmente a través de su asociación con los comportamientos de riesgo para la salud.
Publicado el 15 de junio de 2001
Atención primaria
Predictores psicosociales de hipertensión arterial
Un nivel cultural bajo, la amenaza de desempleo, o la poca satisfacción con el mismo, son algunos de los factores que un estudio asocia con episodios de hipertensión arterial.
Fuente: Arch Intern Med. 2001;161:1341-1346
Numerosos estudios han demostrado que los factores estresantes son causa de hipertensión, pero hasta el presente trabajo, publicado en la revista Archives of Internal Medicine, no se habían realizado estudios que tipificaran completamente la influencia de dichos factores sobre la hipertensión, las posibles diferencias de sexo que pudieran existir, o las interacciones con otros factores de riesgo ya establecidos.
La Dra. Susan Levenstein, del Human Population Laboratory de Berkeley, California, y un equipo de colaboradores llevaron a cabo dicho estudio en una población de casi dos mil quinientas personas, en las aproximadamente la cuarta parte no había padecido nunca hipertensión y tampoco había recibido tratamiento hipertensivo.
Los resultados que aparecen publicados demuestran que un nivel cultural bajo, un bajo estatus laboral, la preocupación por la estabilidad en el trabajo o poca satisfacción con el mismo, marginación social y síntomas depresivos, tenían una asociación significativa con episodios de hipertensión.
Esta asociación estaba presente después de que los autores ajustaran la edad del individuo, pero era más débil si se ajustaba el índice de masa corporal, consumo de tabaco y alcohol, y la práctica de ejercicio físico, especialmente la asociación con síntomas depresivos, que se mantenía entre las mujeres pero no entre los hombres.
En el análisis multivariable, Levenstein y su equipo pueden comprobar que la inseguridad en el trabajo, el desempleo, y un bajo funcionamiento laboral comunicado por el propio individuo, permanecían como factores pronóstico independientes de hipertensión en hombres; mientras que una categoría laboral baja, se comportaba como pronóstico independiente en mujeres.
Como conclusión al estudio, los autores destacan que en la población general, un estatus profesional bajo y la amenaza de desempleo, aumentan la probabilidad de hipertensión, especialmente entre los hombres, e independientemente de los factores de riesgo demográficos o de comportamiento. La tensión psicológica y la marginación social pueden también aumentar la incidencia de hipertensión, especialmente entre las mujeres y principalmente a través de su asociación con los comportamientos de riesgo para la salud.