En el mundo desarrollado, la conjuntivitis infecciosa aguda es una afección común con una incidencia anual del 1,5-2%. Los estudios aleatorizados de pacientes con conjuntivitis aguda bacteriana muestran una prevalencia de patógenos bacterianos del 50%. Frente a una conjuntivitis aguda, los médicos generalistas no pueden discriminar entre una de origen bacteriano o viral. En la práctica, más del 80% de los pacientes reciben antibióticos, muchas veces sin necesidad. Para poder determinar que pacientes necesitan antibióticos realmente, el médico necesita herramientas de diagnóstico para establecer si el origen es bacteriano, de esta manera se reducirá la prescripción de antibióticos y se prescribirán los más adecuados. Los médicos basan su diagnóstico en los síntomas, rara vez se realizan análisis de cultivo de la conjuntiva ya que demoran demasiado. En el presente estudio intentamos reunir la información necesaria acerca de los signos y síntomas que ayudarían a diagnosticar la conjuntivitis infecciosa aguda con precisión.
Pacientes y métodos:
En el presente estudio de cohortes participaron 184 pacientes de 25 centros de salud holandeses. Los pacientes presentaban enrojecimiento, ya sea secreción (muco)purulenta o párpados pegados y no utilizaban lentes de contacto. Cada participante respondió a un cuestionario sobre su historia clínica, duración de los síntomas, automedicación, picazón, sensación de ardor, sensación de cuerpo extraño y ojo/ojos pegados por la mañana. El examen físico realizado incluyó información sobre el grado de enrojecimiento (periférico, toda la conjuntiva o toda la conjuntiva y alrededor de la córnea), edema periorbitario, tipo de secreción, uni o bi-lateral. También se tomaron muestras de conjuntiva de cada ojo para realizar el cultivo bacteriano.
Puntajes clínicos y su asociación con la probabilidad de cultivos positivos, sensibilidad y especificidad.
* Prevalencia general de cultivos positivos =32% (57/177). Entre paréntesis aparece el número de cultivos positivos (numerador) y el número total de cultivos (denominador).
La probabilidad predicha es la probabilidad de cultivos positivos calculada por análisis de regresión.
El presente estudio es el primero que se realiza sobre el tema. A pesar de lo que informan la mayoría de los libros de texto acerca de que la secreción purulenta no proporciona información útil para el diagnóstico, la combinación de tres indicadores diagnósticos – ojos pegados, picazón y antecedentes de conjuntivitis - proporcionan información suficiente para discriminar entre pacientes con cultivo positivo o negativo.
Los antecedentes de conjuntivitis infecciosa y picazón indican que es menos probable el origen bacteriano. Esto se debe a que las conjuntivitis virales tienen mayor prevalencia o tendencia a repetirse que las bacterianas y a que la picazón indica un origen alérgico.
Estos datos muestran que ante la ausencia de “síntomas de alarma” la decisión de prescribir antibióticos puede tomarse sin análisis de diagnóstico adicionales, lo que disminuiría sustancialmente los costos relacionados con la prescripción de antibióticos tópicos.
El presente estudio se limitó a pacientes adultos. La conjuntivitis infecciosa tiene mayor incidencia en niños que en adultos y los microorganismos que la producen también son distintos en los adultos. Por lo tanto, estos resultados no son aplicables a niños.
En el presente estudio hubo una baja prevalencia de cultivos bacterianos positivos lo que demuestra que, en general, se prescriben antibióticos innecesariamente. Esta tendencia a prescribir antibióticos puede aumentar el riesgo de resistencia a los mismos y la cantidad de pacientes que experimentan efectos colaterales. Esperamos que este estudio estimule a otros investigadores a corroborar los resultados obtenidos y a realizar estudios en niños.
Conclusiones:
Los médicos generalistas pueden determinar si una conjuntivitis aguda infecciosa es de origen bacteriano con cierta precisión, mediante tres preguntas simples realizadas al paciente. Los resultados del presente estudio pueden incidir en la prescripción más acertada del antibiótico adecuado para una determinada conjuntivitis.