En el estudio, primero se implantó un tubo de acero bajo la piel del abdomen a 12 niños, de 11 a 17 años, con diabetes tipo 1. A los 2 meses, colocaron en el tubo una varilla de Teflón e infundieron a los niños una mezcla de islotes pancreáticos y células de Sertoli tomadas de cerdos recién nacidos.
Los niños no recibieron medicación inmunosupresora –algo que no se hubiera permitido en Estados Unidos-, aunque la investigación se llevó a cabo de acuerdo con las normas reguladoras estadounidense, teniendo en cuenta las implicaciones bioéticas.
Al cabo de un año, el trasplante se considera un éxito en 6 de los 12 niños. Uno de ellos ya no necesita inyectarse insulina. En el resto, las dosis de la hormona que requieren son entre 50 y 80% menores a las que necesitaban antes del procedimiento y todos ellos presentan un control de la glucosa estable.
Además, según los investigadores, no hay evidencia de infección por retrovirus endógeno porcino, que constituye una de las primeras preocupaciones en el ámbito científico de los xenotrasplantes.
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XIX International Congress of the Transplantation Society
http://www.txmiami2002.com/