La toxoplasmosis, enfermedad producida por la infección por el parásito "Toxoplasma gondii", parece asociarse al riesgo de desarrollar esquizofrenia, según sugiere un estudio publicado en el "American Journal of Psychiatry" por investigadores del Walter Reed Army Institute of Research y del Johns Hopkins Children's Center (Estados Unidos).
Los autores señalan que su investigación es probablemente la mayor comparación realizada con muestras de sangre de individuos sanos y de pacientes esquizofrénicos.
Encontraron que en el grupo de 180 pacientes diagnosticados de esquizofrenia, el 7% había estado infectado por el parásito –del que son portadores los gatos y otros animales de granja-, frente al 5% entre un grupo de 532 individuos sanos. La diferencia, aunque pequeña, es importante para los autores, pues poder explicar aunque sea una proporción pequeña de los 2 millones de casos de esquizofrenia que hay en Estados Unidos puede ofrecer pistas sobre la causa de la enfermedad y posibles formas de tratarla.
Los investigadores anuncian que planean estudiar si un tratamiento agresivo de la toxoplasmosis con fármacos antiparasitarios en pacientes con esquizofrenia puede frenar o detener la progresión de la enfermedad mental.
La infección por Toxoplasma suele tener lugar a edad temprana por exposición a heces de animales y rara vez causa síntomas, comentan los autores. Sin embargo, el parásito permanece en el organismo y puede reactivarse tras estar años en estado latente.
"Nuestro estudio revela una fuerte asociación entre la infección por esta parásito tan frecuente y el subsiguiente desarrollo de esquizofrenia", escriben. Además, recuerdan que investigaciones previas ya habían informado de una relación entre la enfermedad y la presencia de anticuerpos contra Toxoplasma, lo que implica evidencia de infección anterior. Sin embargo, este estudio es el primero que muestra que la infección puede preceder al inicio de los síntomas de la enfermedad mental.