Investigadores de la Mayo Clinic, de Rochester (Estados Unidos) han descubierto que una anomalía cromosómica asociada a enfermedades del envejecimiento está relacionada con el cáncer de colon en personas de 50 años o más jóvenes. Las conclusiones, que se han hecho públicas durante la reunión anual de la Sociedad Americana de Genética Humana, celebrada en San Diego (Estados Unidos), podrían dar lugar al desarrollo de nuevos métodos de detección precoz, prevención o tratamiento del cáncer en este grupo de edad.
Los científicos analizaron las estructuras internas de las células denominadas telómeros, que se encuentran en los finales de los cromosomas como una especie de bordes protectores que evitan que los cromosomas se descompongan por sus extremos. Los telómeros se van acortando con el paso del tiempo y están asociados con muchas enfermedades del envejecimiento, incluyendo el cáncer. Los investigadores han asociado el acortamiento de los telómeros con el cáncer de colon.
Los investigadores examinaron el ADN en muestras de sangre de 114 personas que sufrían la enfermedad y que tenían 50 años o menos y de 99 personas sin antecedentes de cáncer. Descubrieron que los pacientes con cáncer de colon tenían telómeros anormales que eran inusualmente cortos, en particular en el caso de un grupo de pacientes considerado joven para este tipo de cáncer. Así, los pacientes del estudio eran de media 15 años más jóvenes que los pacientes habituales de cáncer de colon. Además, la enfermedad en este grupo afectaba a los hombres más que a las mujeres.
Según los investigadores, los pacientes jóvenes suelen ser diagnosticados cuando el cáncer se encuentra en una fase avanzada y es más propensa al cáncer rectal. Esta información condujo a los científicos a plantearse que el cáncer de colon en personas más jóvenes es distinto a nivel biológico en comparación con pacientes de más edad.
Los autores del trabajo consideran que esta asociación entre cáncer y telómeros prematuramente cortos abre la posibilidad de que un día se utilice la longitud de los telómeros como un marcador biológico del cáncer o para el desarrollo de un sistema de alarma precoz que pueda advertir a los especialistas sobre cambios cancerosos en marcha antes de que se produzcan síntomas.
Según explica la Dra. Lisa Boardman, directora del estudio, "sabemos que el cáncer es una enfermedad del ambiente y de los genes, ambos afectan a los telómeros. Si podemos entender cómo sucede esto, nos podría conducir al desarrollo de terapias para revocar el acortamiento prematuro de los telómeros, detenerlo o proteger a los telómeros de influencias destructivas".