ESTOCOLMO, Suecia.- "Su frente le dolía terriblemente (...) Se agarró la cabeza con las manos; el dolor lo estaba cegando (...) rodó a la derecha y vomitó sobre el borde del colchón." Seguramente muchos reconocerán los insidiosos síntomas de la migraña en esta escena tomada de una de las novelas del célebre Harry Potter -y analizada en el trabajo "Harry Potter y la maldición del dolor de cabeza", que publicó la revista científica Headache -. Es una de las 20 enfermedades que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más años de vida hacen perder por discapacidad. El dolor de cabeza en todas sus formas figura entre las 10 primeras.
Para enfrentar las cefaleas, un flagelo sanitario que afecta a la mitad de la población mundial y de las que existen unos 250 tipos, alrededor del 90% de los pacientes se automedica; lo que equivale a decir que incurre en esta conducta entre el 40 y el 60% de la población general. El tema se discutió durante un simposio satélite del 13° Congreso Internacional de Cefaleas, que convoca en esta bella y apacible ciudad sueca construida sobre 14 islas a más de 1700 especialistas de 30 países que presentaron más de 500 trabajos. Uno de ellos es el del argentino Lucas Bonamico, sobre alternativas de tratamiento para la neuralgia del trigémino.
"La automedicación ocurre algunas veces por buenas y otras por malas razones -explica el doctor Timothy Steiner, investigador de la división de Neurociencias del Imperial College, de Londres-. Una buena razón es que a veces el dolor no es tan fuerte como para dañar la calidad de vida o que se lo acepta como si fuera algo normal; pero lo malo es que a veces se hace porque no se puede acceder al consejo médico o que éste ha sido inefectivo."
Comienzo temprano
Según el doctor Zaza Katsavara, investigador del Departamento de Neurología de la Universidad de Essen, en Alemania, sólo uno de cada dos pacientes sigue un tratamiento indicado por un médico. Y lo preocupante es que la automedicación empieza temprano. Según un estudio danés, ya a los 11 años la practican el 34% de los varones y el 40% de las nenas; a los 15, esa proporción alcanza al 40 y el 57%, respectivamente. Un estudio alemán encontró que el 25% de los chicos que van a colonias de vacaciones llevan medicamentos para el dolor de cabeza, un comportamiento que alientan sus padres, preocupados por aliviarles el sufrimiento y evitar que pierdan días de clase. Según los especialistas, algo similar parece ocurrir en el resto del mundo.
Sin embargo, y a pesar de que los médicos normalmente censuran la automedicación, en este caso las dimensiones del problema los llevan a considerarla un recurso insoslayable.
"Hay casos en que es apropiada -dice Steiner-. Muchos eligen bien, utilizan la droga correcta, en el momento correcto y en la dosis correcta. El problema es que no sabemos cuántos lo hacen y cuántos no. Porque también hay evidencias de que la gente utiliza drogas incorrectas, en dosis incorrectas, y que las toman en momentos incorrectos. Todos necesitan consejo acerca de cuáles son las mejores opciones. Pero la realidad es que nunca habrá suficientes médicos para tratar a todos los que padecen dolor de cabeza. ¡Estamos hablando de la mitad de la humanidad! Si uno exigiera que todos fueran al médico, no podríamos atenderlos. De modo que la automedicación siempre será importante, y por eso mismo es fundamental asegurarse de que se haga bien."
Crear conciencia
Ante un episodio de dolor de cabeza, las personas deciden si automedicarse o no respondiendo preguntas como ¿qué gravedad tiene este ataque?, ¿existe medicación?, ¿obtendré un beneficio? ¿me hará daño?, ¿qué me aconsejan mis amigos?, ¿qué dice la publicidad?
En este escenario, la campaña "Aliviar el impacto de las cefaleas" que llevan adelante la Sociedad Internacional de Cefaleas, la Alianza Mundial de Cefaleas, la Federación Europea de Cefaleas y la OMS intenta crear conciencia de lo que se considera un flagelo sanitario, reunir información epidemiológica y difundir los principios de un buen manejo del problema. Entre otras cosas, propone establecer servicios especializados en el tratamiento del dolor de cabeza.
"Un servicio de cefaleas no requiere especialistas -afirma Steiner, uno de los impulsores de esta iniciativa-. Quien está a cargo tiene que tener las habilidades que todo médico debería poseer, como capacidad de llevar una historia clínica o hacer sencillos exámenes físicos, si fueran necesarios. Y ése puede ser el médico de atención primaria de la salud. Pero lo más importante radica en que, ya sea éste un médico o una enfermera, esté interesado en este trastorno."
Y concluye: "Para la vasta mayoría de aquellos a los que las cefaleas les arruinan la calidad de vida, el tratamiento efectivo no requiere equipos caros, estudios o especialistas. Los componentes esenciales del buen manejo son tener conciencia del problema, hacer un diagnóstico correcto, evitar errores de tratamiento, hacer modificaciones apropiadas del estilo de vida y hacer un uso informado de medicamentos de bajo costo."
Por Nora Bär
Enviada especial