Noticias médicas

Publicado el 2 de julio de 2001

Polución ambiental e infarto agudo de miocardio

Una elevación en los niveles de partículas contaminantes en el medio ambiente se ha asociado con un aumento de los ingresos hospitalarios por enfermedades cardiovasculares. Un estudio demuestra que se producía un incremento del riesgo de infarto de miocardio si durante dos horas antes habían aumentado las concentraciones de partículas finas.

Annette Peters del National Research Center for Environment and Health, en Alemania, y un equipo de colaboradores de los Departamentos de Epidemiología y Salud Pública de la Harvard School of Public Health, son los responsables de este trabajo, que formó parte del denominado Determinants of Myocardial Infarction Onset Study, y que se realizó en casi ochocientos pacientes con infarto de miocardio.

Los autores midieron cada hora, las concentraciones de partículas sólidas y contaminantes gaseosos del aire, utilizando métodos estadísticos para determinar su relación con el aumento de casos de infarto producidos. Los resultados, según dicha publicación, detectaron que se producía un incremento del riesgo de infarto de miocardio si durante dos horas antes habían aumentado las concentraciones de partículas finas.

Por otra parte, el equipo investigador también pudo comprobar que se producía una respuesta diferida al cabo de veinticuatro horas de la exposición a las partículas contaminantes. Los análisis estadísticos revelaron, considerando ambos datos conjuntamente, un radio de probabilidad de 1.48 asociado con un aumento de partículas de 25 µg/m3 durante un periodo anterior a las dos horas de comenzar a producirse los infartos; y un radio de probabilidad de 1.69 para un incremento de partículas de 20 µg/m3 durante las 24 horas previas.

De acuerdo con este estudio, los autores sugieren que la elevación de las concentraciones de partículas contaminantes en el aire, puede de forma temporal, elevar el riesgo de infarto de miocardio a las pocas horas, y un día después de la exposición a dichas partículas. Añaden además los autores, que será necesario poner en marcha estudios en diferentes localidades que determinen la importancia de este riesgo potencial de infarto.