Por Cristina Taquini
Para LA NACION
ROMA.- El Vaticano consideró un caso de "eugenesia" el aborto selectivo realizado en uno de los hospitales más prestigiosos de Milán a una mujer embarazada de gemelas, un caso que conmovió a la opinión pública y desató una viva polémica en la comunidad científica italiana.
Una amniocentesis en la semana 15 del embarazo había revelado que uno de los dos fetos -dos niñas- tenía alteraciones cromosómicas, y la mujer, madre ya de un varón, pidió que se le realizara un aborto terapéutico o selectivo para eliminar el feto con la alteración.
Una "fatalidad", como la definieron las autoridades del hospital San Paolo, llevó a la eliminación del feto sano primero y, a pedido de la madre, del que sufría la alteración cromosómica, después. Esto, más allá del drama humano, se transformó de inmediato en una candente polémica bioética.
Por su parte, la ministra de Salud Pública italiana, Livia Turco, admitió ayer, en declaraciones al diario Corriere della Sera, que el caso "invita a reflexionar", pero reivindicó también el derecho de las madres a decidir si quieren continuar con un embarazo que, en algunos casos, "no están en condiciones psicológicas de aceptar".
La funcionaria reconoció que el Estado debería "hacer más" para asistir a las madres no sólo en los consultorios, sino también en los hospitales, pero invitó a tener cautela y a no sacar conclusiones apresuradas ante un "trágico error" que las autoridades del hospital están investigando. "Este tipo de casos plantean ciertamente un problema ético -declaró-. Yo me pregunto, el hecho de saber que uno de los dos gemelos está enfermo y malformado ¿es suficiente para suprimirlo?"
Vacío legal
Aunque los abortos disminuyeron en Italia un 45,9% a partir de 1982, cuando se aplicó la ley 194, que permite la interrupción terapéutica del embarazo después del tercer mes de gestación, la norma no precisa qué hacer en el caso de embarazos gemelares, un vacío legal destinado a avivar aún más las protestas de los opositores a la ley.
En efecto, algunos hospitales consideran aborto la eliminación de uno de los dos fetos, mientras que otros sostienen que aun en el caso de la supresión de uno de ellos no existe interrupción alguna del embarazo. Sin embargo, expertos italianos sostienen que en el 3% de los casos en los que se decide eliminar a uno de los embriones también muere el otro.
Para el doctor Silvio Viale, del Partido Radical, que logró la aprobación de la ley, la polémica por el caso de Milán "es pura hipocresía", ya que a su consultorio del hospital Santa Ana, de Turín, llegan mujeres que deciden si proseguir o no el embarazo sólo según los resultados de los exámenes, ya sea porque no deseaban tener un hijo o porque se les anuncia que tendrá alguna discapacidad o defecto.
En cambio, el diario vaticano L Osservatore Romano publica un editorial que condena sin reservas la práctica del aborto, un procedimiento legalizado en Italia en 1978, y usa palabras de fuego contra la "cultura de la perfección" que "impone la exclusión de todo lo que no es bello o positivo". El diario, que define el caso como una verdadera "práctica de eugenesia", invoca el carácter sagrado de la vida humana, "que ningún hombre tiene derecho a suprimir", y no escatima críticas a un sistema "que no asiste a los padres" frente a decisiones tan dramáticas.