Un equipo dirigido por científicos del Scripps Research Institute (Estados Unidos) revela en "Science" la estructura de una proteína H5 correspondiente a la temida cepa del virus de la gripe aviar H5N1. Los autores también comparan esa proteína con la de otras cepas que causaron epidemias de gripe en el pasado, incluida la llamada "gripe española" de 1918.
Con esta investigación han identificado algunas de las mutaciones que el virus H5N1 necesitaría para transmitirse de persona a persona y provocar una pandemia.
Se conocen 16 tipos de hemaglutinina, la proteína de la superficie de los virus gripales, pero sólo tres causan enfermedad en el ser humano (H1, H2 y H3). De hecho son las formas de hemaglutinina que tenían los virus causantes de las tres pandemias de gripe del siglo pasado en 1918, 1957 y 1968.
Los científicos tomaron una muestra del virus aviar que mató a un niño vietnamita en 2004 y comprobaron que su hemaglutinina es muy parecida a la del virus de la gripe de 1918, y menos similar de la de una muestra del H5N1 que mató un pato en Singapur.
Los autores escriben que de los virus H5N1 aislados hasta el momento, la cepa que causó la muerte del citado niño se encuentra entre las más patogénicas para los mamíferos.
Explican que la hemaglutinina permite al virus unirse a las células que infecta, agarrándose a una estructura llamada ácido siálico, que es ligeramente diferente entre las distintas especies animales. Por lo tanto, para que el virus pase de las aves a las personas debe mutar lo suficiente como para permitirle unirse a las células humanas.
El equipo del Scripps Research Institute ha identificado una estructura, llamada receptor alfa 2-6 en la configuración humana y receptor alfa 2-3 en las aves. Esa estructura es la que debe variar en su configuración para que el virus se transmita entre seres humanos y provoque una pandemia. Al respecto, los autores escriben que "ese paso crítica parece ser una de las razones de por qué la mayoría de virus de la gripe aviar, incluyendo las cepas H5 actuales, no se transmiten fácilmente de persona a persona cuando antes ha existido la transmisión de aves a personas".
No obstante, también recuerdan que, según estudios anteriores, el virus de la gripe de 1918 era en origen aviar y que con tan sólo dos cambios pudo afectar a las personas. Por ello señalan que es necesario monitorizar el virus con pruebas específicas que determinen la clase de receptor que posee
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