Una investigación del Dr. Mark A. Klebanoff, de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, revela que un padre que nació con peso elevado y una madre que llegó al mundo con bajo peso presentan más riesgo de que su hijo nazca prematuramente.
Estudios previos han mostrado que el peso al nacer de los niños suele ser similar al de sus padres, particularmente al de sus madres. Pero un trabajo reciente había hallado que los niños cuyos padres nacieron particularmente grandes eran más proclives que otros a nacer prematuramente.
Los resultados fueron inesperados y la nueva investigación buscó averiguar más al respecto. Lo hallaron fue que los hijos de padres con alto peso al nacer eran, en realidad, más propensos a ser prematuros, pero sólo si sus madres habían nacido con un peso relativamente bajo.
Una posibilidad es que el feto haya crecido más rápido de lo que puede tolerar el útero materno, lo que genera un trabajo de parto prematuro, señala el autor en el “American Journal of Obstetrics ans Gynecology”.
El Dr. Klebanoff basó los resultados en información de un estudio a 1.288 mujeres danesas que dieron a luz entre 1974 y 1989. En general, el experto halló que el peso de los padres no estaba vinculado con las posibilidades de prematuridad en los hijos.
Pero concluyó que había evidencia de la interacción entre los pesos de nacimiento de las madres y padres en el momento del nacimiento de los hijos.