Medical News

/ Published on November 15, 2005

Debates

Perú: Conclusiones de la Mesa Redonda y del Foro Universitario sobre salud

La Salud en debate.

Frente a la inocultable y lamentable crisis de la salud en el país, los caminos por seguir para salir del agujero fueron analizados y debatidos en el marco de la campaña de El Comercio: Elecciones 2006, Usted Decide. Primero, las voces de cambio se hicieron escuchar en la mesa redonda realizada en el local de este Diario y que congregó a notables especialistas de la salud en el país. Y luego en el Foro Universitario que reunió a casi 400 personas entre ciudadanos, estudiantes y médicos, realizado en el auditorio de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Aquí las principales conclusiones y líneas de acción:

1. Crear un sistema de aseguramiento universal de salud en el país. Lo recomienda el último informe de la Organización Mundial de la Salud y lo pide con urgencia la precaria situación del sector. Un sistema de salud con políticas rectoras tan fragmentadas y divergentes, formado por el Minsa, Essalud, sanidad de las FF.AA. y de la PNP, además de las aseguradoras privadas, genera muchas veces duplicación y dispersión en el uso de los recursos y servicios. Además, más del 25% de peruanos no tiene acceso a la salud.

2. Aumentar el presupuesto del sector no basta. Si bien es prioritario que la participación del sector Salud dentro de las cuentas del Estado se eleve, ya que no es posible que ni siquiera llegue al 5% del producto bruto interno, no es menos verdadero que lo poco que tenemos no es bien utilizado, evidenciando una deficiente capacidad de gestión. Con ese mismo y escaso goteo, en otros países se consiguen mejores resultados, así que es imperioso replantear la administración del sector.

3. Contar con una adecuada política de medicamentos. Ello pasa básicamente por una decisión política que enfrente los intereses creados y que fije criterios más rigurosos en la tarea de otorgar el registro sanitario a las medicinas que ingresan a nuestro país. El otro gran problema tiene que ver con los precios de los fármacos, pues se calcula que de todas las personas que salen de una consulta en un hospital y con una receta en la mano, apenas el 50% tiene la capacidad de adquirir sus medicamentos.

4. Atacar la pobreza como el principal cáncer de la salud. Mientras el 50% de nuestra población se debata en medio de la pobreza, el presupuesto del Ministerio de Salud siempre será insuficiente. Si la disminución en el número de casos de TBC (y otras enfermedades) es mínima en el país, ello se debe a la persistente pobreza que existe. Pese a ser ese factor la principal causa de nuestras enfermedades, casi no se toma en cuenta en los planes de salud.

5. Replantear la formación profesional y la distribución de galenos. La proliferación de facultades de medicina ha hecho perder el norte y ha distorsionado la formación de nuestros profesionales de la salud, sin tener en cuenta las mayores demandas y el perfil epidemiológico del país. Tampoco contamos con médicos especializados en prevención --y no solamente en curación-- de la salud. En cuanto a la distribución, que casi el 60% de los médicos se concentre en Lima resulta a todas luces un centralismo absurdo y profundamente desigual. Se sabe ya que en la sierra y en la selva hay un médico por cada 25.000 personas. Junto a ello, es imprescindible capacitar a nuestros médicos en una segunda y necesaria especialización y motivarlos para que se sientan satisfechos con su labor. Un dato que habla por sí solo: de acuerdo con la Dirección de Migraciones, unos 13.700 profesionales de la salud, entre médicos y enfermeras, han abandonado el Perú desde 1996 hasta la fecha por falta de oportunidades. No podemos darnos ese lujo.

6. Pese a las existentes dificultades de infraestructura y dinero, es necesario frenar hoy por hoy el crecimiento de la TBC, la malaria, el dengue, la fiebre amarilla, la uta y la verruga, enfermedades que han resurgido en el país pese a haber sido prácticamente controladas en el pasado. Para ello es necesaria la aplicación de efectivas y contundentes políticas de salud en zonas del interior del país, sin descuidar la propia capital, con presupuestos que permitan detectar a las personas infectadas con esos males, para luego brindarles el respectivo tratamiento. 

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