Un estudio realizado en aeropuertos de Chicago muestra que estos aparatos son fáciles de manejar y efectivos para resucitar a individuos que han experimentado una parada cardíaca.
Un estudio llevado a cabo en tres aeropuertos de Chicago concluye que incluso las personas no entrenadas para utilizar desfibriladores automáticos pueden salvar vidas de individuos que han experimentado una parada cardíaca.
Los resultados de la investigación se publican en el último número de "The New England Journal of Medicine" y su objetivo era saber si personas elegidas al azar que se encontraban en el aeropuerto eran capaces de utilizar los aparatos, accesibles al público en lugares frecuentados, y salvar la vida de las víctimas de parada cardíaca debida a fibrilación ventricular.
A lo largo de dos años, el uso de los desfibriladores resucitó a 11 de 18 personas que experimentaron parada cardíaca. Seis de esos 11 individuos fueron resucitados por personas que no tenían formación en el uso de los aparatos, aunque tres de ellos eran médicos.
Del total de 18 sujetos con parada cardíaca, el 56% seguía vivo al cabo de un año, señalan los autores, del Departamento de Aviación de Chicago.
Con todo ello, concluyen que, si bien consideran recomendable que las personas adquieran formación en el manejo de los desfibriladores, sus resultados sugieren que la carencia de formación no debe ser motivo para que la gente no los utilice en caso de emergencia.
New England Journal of Medicine 2002;347:1242-1247
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