
CATAMARCA. ESPECIAL Para Clarin
A simple vista apenas se notan las diferencias entre sus dos manos. Son las manos de un nene de 6 años que, como cualquier otro, va a la escuela y ya aprendió a escribir su nombre completo, todo con letras mayúsculas.
A pesar de que Gastón Toledo nació diestro, escribe más rápido y preciso con la mano izquierda. Tuvo que aprender a la fuerza: hace un año, el domingo 18 de abril en el horario de la siesta, un accidente doméstico le amputó el brazo derecho. En la casa tenían un secarropas, y como se le había roto la tapa de plástico, lo hacían andar con un pedazo de broche, accionando el dispositivo para ponerlo en funcionamiento.
El nene metió la mano y la fuerza del aparato le destrozó el brazo derecho a la altura del codo.
La rápida acción de efectivos de la comisaría, de la Justicia y de los médicos del Hospital de Niños de la ciudad de Catamarca, abrieron la puerta al milagro de la ciencia y la medicina. En menos de 8 horas, Gastón fue operado en una clínica especializada de Tucumán y, con éxito, le reimplantaron el brazo.
Desde entonces y hasta la fecha, el nene comenzó un doble proceso: el primero, de rehabilitación de la motricidad de su brazo derecho; el segundo, de “aprendizaje” de su mano izquierda , ahora transformada en su mano más hábil.
Su familia acompañó minuto a minuto toda esa evolución. De la desesperación tras el accidente y la angustia del viaje, hasta el lento camino de la recuperación física y psicológica del pequeño. Es que el traumatismo que sufrió es uno de los más dolorosos y de los más difíciles de recobrarse.
El protocolo que siguieron los especialistas en traumatología del Hospital de Niños “Eva Perón” de la capital catamarqueña, y de la Clínica del Norte, en la ciudad de San Miguel de Tucumán, fue el más atinado para conservar huesos, brazo y mano y luego poder reimplantarlos en una cirugía exitosa que duró casi cinco horas.
Ahora, Gastón come y se viste solo, se abotona el guardapolvo y se ata los cordones utilizando las dos manos.
Sus padres se admiran de sus progresos diarios, de su fuerza de voluntad . El mismo médico que lo atendió en Tucumán, el especialista José Urpi, había dicho en una entrevista: “Este chico es un luchador”. Gastón le devolvió la gentileza asegurando a quienes le preguntan sobre su traumática experiencia que “el pelado (en alusión a la incipiente calvicie del médico) me curó”.
“Nosotros tenemos que agradecerle a mucha gente, a todos los que nos colaboraron, a los que se acercaron a ofrecernos su ayuda, a todos los que hicieron posible que él pueda mover de nuevo el brazo como antes”, comenta Carlos Toledo, el papá del nene. Y adelanta los planes: “ Ahora tenemos que seguir con la fisioterapia , con los masajes que los tenemos medio suspendidos. También tenemos que volver a Tucumán, a la clínica, para el control de la operación. Pero todo está muy bien”, se emociona. Mientras, Gastón, en cada letra de su nombre escrito, dibuja una sonrisa de alegría y de asombro por su extraordinaria recuperación.
Las claves de su increíble recuperación
Uno de los aspectos fundamentales para realizar la cirugía de reimplantación fue la correcta conservación del brazo amputado por el secarropas. Los policías de la comisaría llegaron hasta llevarse el secarropas íntegro hacia el Hospital de Niños, donde se colocó todo en una bolsa con hielo y así se envió hacia la Clínica del Norte, un centro especializado en este tipo de cirugías derivadas de un trauma. La coordinación de las acciones también fue importante, porque mientras se atendía al niño en Catamarca, se preparaba todo en Tucumán para la cirugía. El viaje desde una capital a otra demoró alrededor de dos horas, y en la madrugada del día posterior al accidente, Gastón tenía reimplantado su brazo, mientras se recuperaba en la sala de terapia intensiva de la clínica tucumana. En ese momento, el médico José Urpi, el jefe del equipo que atendió a Gastón en la Clínica del Norte, declaró: “Este nene es un valiente, incluso cuando le hacíamos las curaciones demostró ser un hombrecito. Su estado de ánimo siempre fue el mejor aun cuando debió hacerle frente a esta cirugía”.