La obesidad (O) se acompaña de múltiples complicaciones metabólicas y se reconoce como un factor de riesgo para enfermedad cardiovascular y DBT mellitas. El riesgo de desarrollar complicaciones aumenta con el grado de O, por el aumento del tejido adiposo y por su localización. La grasa del tronco, la intraabdominal (IA), implica mayor riesgo, y su reducción durante el descenso de peso favorece la salud. Las dietas de adelgazamiento reducen la adiposidad IA pero aún no hay datos certeros que muestren lo mismo de la actividad física (AF). No existen estudios sobre la pérdida de peso en O, sólo interviniendo con AF, en parte, debido a que los obesos no son tan hábiles para AF vigorosa, y el mayor riesgo de lesiones baja la adherencia a estos programas.
El objetivo de este estudio es evaluar los efectos de una pérdida sustancial de peso inducida sólo por AF, sobre la composición corporal y la distribución de grasa, en varones jóvenes, obesos en un programa de entrenamiento físico.
Métodos:
Se estudiaron 30 varones sanos, de edad media 19,8 años, obesos, que se enlistaron en las Fuerzas Armadas de Singapur. Se compararon con 30 controles no enlistados.
Se tomaron medidas antropométricas al inicio y 4 meses después. Los enrolados entrenaban 16 horas semanales, con fines de semana libres. El nivel de AF fue progresivo, pero intenso. No hubo restricciones dietéticas. La comida de las Fuerzas consistía en 3066 calorías, con 14% de proteínas, 25% de grasas y 61% de hidratos de carbono.
Resultados:
A los 4 meses de entrenamiento, los reclutas perdieron 12,6± 3,6 kg (rango entre 5 y 22 kg), atribuible a la pérdida del 40% de la masa grasa (de 29,7% a 20,6% como promedio), mientras que la masa magra no se modificó en los que bajaron 11 kg o menos. El perímetro de cintura (PC) disminuyó significativamente y el de cadera también, observándose un índice cintura/cadera (ICC) menor indicando la pérdida preferencial de la grasa IA.
Los controles mantuvieron su masa magra y aumentaron se masa grasa 1 a 2 kg.
Discusión:
Este estudio analiza el efecto de una pérdida importante de peso, inducida por ejercicio, sobre la composición corporal de individuos obesos. Si bien no estaban restringidos en la alimentación, se les dio información acerca de alimentación saludable que los controles no recibieron. Trabajos previos muestran que todas las dietas para adelgazar producen pérdida de masa magra, aunque se acompañen de ejercicio, por lo tanto estos resultados sugieren que los cambios en la composición corporal serían debido al ejercicio.
El mecanismo por el cual el ejercicio preserva la masa muscular no se conoce, podría deberse a la movilización de preferencial de depósitos de grasa como fuente energética. El entrenamiento aumenta la capacidad del músculo esquelético de oxidar grasa. Cuando la pérdida de peso es mucha (en este grupo mayor a 11 kg) la masa magra no puede preservarse más y también disminuye. La pérdida de masa magra es proporcional al déficit calórico.
El PC disminuyó más que el ICC como consecuencia de la pérdida de grasa IA. Los sujetos que tuvieron al inicio mayor grasa IA no tuvieron descenso de peso más rápido que los de tenían menos grasa central.
Conclusión:
La pérdida de peso inducida por ejercicio es más beneficiosa que la producida por la dieta, ya que se asocia con preservación de la masa magra. La cantidad de MM es el principal determinante de gasto metabólico basal; los sujetos con más MM podrían mantener mejor el peso a largo plazo. La disminución de la grasa IA baja el riesgo de alteraciones metabólicas relacionadas con el sobrepeso y la obesidad.
Artículo comentado por la Dra. Débora Setton, editora responsable de IntraMed en la especialida de Nutrición.
Publicado el 1 de enero de 2004
Ejercicio y Grasa visceral
Pérdida de peso inducida por ejercicio
El ejercicio intenso en obesos puede reducir la masa grasa, sin disminución de la masa muscular y favorece una mejor composición corporal.
Autor/a: Dres. Mayo MJ, Grantham JR, Balasekaran G
Fuente: Med Sci Sports Exerc. 2003 Feb;35(2):207-13.
La obesidad (O) se acompaña de múltiples complicaciones metabólicas y se reconoce como un factor de riesgo para enfermedad cardiovascular y DBT mellitas. El riesgo de desarrollar complicaciones aumenta con el grado de O, por el aumento del tejido adiposo y por su localización. La grasa del tronco, la intraabdominal (IA), implica mayor riesgo, y su reducción durante el descenso de peso favorece la salud. Las dietas de adelgazamiento reducen la adiposidad IA pero aún no hay datos certeros que muestren lo mismo de la actividad física (AF). No existen estudios sobre la pérdida de peso en O, sólo interviniendo con AF, en parte, debido a que los obesos no son tan hábiles para AF vigorosa, y el mayor riesgo de lesiones baja la adherencia a estos programas.
El objetivo de este estudio es evaluar los efectos de una pérdida sustancial de peso inducida sólo por AF, sobre la composición corporal y la distribución de grasa, en varones jóvenes, obesos en un programa de entrenamiento físico.
Métodos:
Se estudiaron 30 varones sanos, de edad media 19,8 años, obesos, que se enlistaron en las Fuerzas Armadas de Singapur. Se compararon con 30 controles no enlistados.
Se tomaron medidas antropométricas al inicio y 4 meses después. Los enrolados entrenaban 16 horas semanales, con fines de semana libres. El nivel de AF fue progresivo, pero intenso. No hubo restricciones dietéticas. La comida de las Fuerzas consistía en 3066 calorías, con 14% de proteínas, 25% de grasas y 61% de hidratos de carbono.
Resultados:
A los 4 meses de entrenamiento, los reclutas perdieron 12,6± 3,6 kg (rango entre 5 y 22 kg), atribuible a la pérdida del 40% de la masa grasa (de 29,7% a 20,6% como promedio), mientras que la masa magra no se modificó en los que bajaron 11 kg o menos. El perímetro de cintura (PC) disminuyó significativamente y el de cadera también, observándose un índice cintura/cadera (ICC) menor indicando la pérdida preferencial de la grasa IA.
Los controles mantuvieron su masa magra y aumentaron se masa grasa 1 a 2 kg.
Discusión:
Este estudio analiza el efecto de una pérdida importante de peso, inducida por ejercicio, sobre la composición corporal de individuos obesos. Si bien no estaban restringidos en la alimentación, se les dio información acerca de alimentación saludable que los controles no recibieron. Trabajos previos muestran que todas las dietas para adelgazar producen pérdida de masa magra, aunque se acompañen de ejercicio, por lo tanto estos resultados sugieren que los cambios en la composición corporal serían debido al ejercicio.
El mecanismo por el cual el ejercicio preserva la masa muscular no se conoce, podría deberse a la movilización de preferencial de depósitos de grasa como fuente energética. El entrenamiento aumenta la capacidad del músculo esquelético de oxidar grasa. Cuando la pérdida de peso es mucha (en este grupo mayor a 11 kg) la masa magra no puede preservarse más y también disminuye. La pérdida de masa magra es proporcional al déficit calórico.
El PC disminuyó más que el ICC como consecuencia de la pérdida de grasa IA. Los sujetos que tuvieron al inicio mayor grasa IA no tuvieron descenso de peso más rápido que los de tenían menos grasa central.
Conclusión:
La pérdida de peso inducida por ejercicio es más beneficiosa que la producida por la dieta, ya que se asocia con preservación de la masa magra. La cantidad de MM es el principal determinante de gasto metabólico basal; los sujetos con más MM podrían mantener mejor el peso a largo plazo. La disminución de la grasa IA baja el riesgo de alteraciones metabólicas relacionadas con el sobrepeso y la obesidad.
Artículo comentado por la Dra. Débora Setton, editora responsable de IntraMed en la especialida de Nutrición.