Por: Gina Kolata
Si las guerras por las células madre están terminadas, casi nadie va a apreciar más esta paz que el doctor James Thomson. Su laboratorio en la Universidad de Wisconsin (EE.UU.) fue uno de los dos que en 1998 extrajo células madre de embriones humanos por primera vez, destruyendo a los embriones en el proceso y desatando un gran debate.
Este martes, el laboratorio de Thomson fue uno de los dos que informó sobre una nueva forma para convertir células de la piel humana en lo que parecen ser células madre embrionarias, sin recurrir a los embriones humanos.
El hecho es, según admitió el propio Thomson en una entrevista, que él tuvo reparos éticos sobre las investigaciones con embriones desde un comienzo, a pesar de que sabía que este tipo de investigaciones ofrecían la posibilidad de una mejor comprensión sobre el desarrollo humano y encerraban el potencial para la aparición de nuevos tratamientos para las enfermedades.
"Si las investigaciones con células madre embrionarias no nos hacen sentir un poco inquietos, al menos, no hemos meditado lo suficiente al respecto. Yo personalmente pensé mucho sobre si debía hacer esto o no" confesó Thomson en la entrevista.
Decidió finalmente seguir adelante, con la certeza de que su trabajo era importante y que estaba usando embriones de clínicas de fertilidad que hubieran sido destruidos de otro modo. De todas maneras, Thomson reconoció que el anuncio sobre la obtención de células madre de embriones humanos fue "atemorizador". "Nadie sabía cómo se iba a recibir la noticia", admitió.
Thomson nunca anticipó la magnitud y animosidad del debate sobre células madre. Desde hace ya una década, el tema divide fuertemente a pacientes y políticos, grupos religiosos y científicos. Ahora, sin embargo, con la nueva técnica, que supone agregar sólo cuatro genes a células adultas de la piel, comunes, no pasará mucho tiempo, según Thomson, antes de que las guerras por las células madre sean un recuerdo lejano. "Dentro de una década, esto será nada más que una nota al pie de página, histórica y curiosa", anticipó Thomson.
"(La oveja) Dolly cambió la forma cómo pensaba la evolución biológica. El desarrollo era reversible", dijo Thomson.
TRADUCCION: Silvia S. Simonetti