Por Andrew y M. y Seaman
En su documento, la AAP, por su sigla en inglés, también incluye información para que los médicos puedan tratar y diagnosticar esos desgarros, que están creciendo en los atletas juveniles, en especial, en las mujeres.
"La AAP elaboró un documento de actualización de la información clínica sobre esas tres cuestiones para los pediatras y la población general", dijo la autora principal, doctora Cynthia LaBella, sobre el informe publicado en Pediatrics.
LaBella es especialista en medicina deportiva del Hospital de Niños Ann & Robert H. Lurie, Chicago.
El LCA es uno de los cuatro ligamentos fundamentales que unen los huesos de la rodilla. Los ligamentos le dan estabilidad a la rodilla durante el movimiento.
El LCA se puede desgarrar durante un movimiento rápido para cambiar la dirección, al caer incorrectamente de un salto, al frenar abruptamente o al chocar contra otra persona.
El fútbol, el fútbol americano, el baloncesto y la gimnasia son algunos de los deportes con mayor cantidad de desgarros del LCA en el colegio secundario. Las mujeres están especialmente expuestas al riesgo de sufrir esa lesión durante el secundario, según publica el comité que elaboró el informe.
Esto se debería a que el crecimiento en la pubertad suma más peso en las articulaciones. Mientras que los varones desarrollan más fuerza muscular y coordinación de manera paralela, las mujeres pasan por otro proceso de desarrollo.
Los expertos recomiendan promover los programas de entrenamiento neuromuscular que fortalecen los músculos de las piernas, mejoran la estabilidad y enseñan cómo moverse de forma segura. Aseguran que los elementos de esos programas que lograron reducir el riesgo de desgarro del LCA son la pliométrica o el entrenamiento para saltar adecuadamente y la retroalimentación personalizada a cada atleta.
Los programas que también incluyen el entrenamiento muscular están entre los más exitosos en la reducción de las tasas de lesiones del LCA.
Para el doctor Lyle Micheli, tiene sentido que el entrenamiento neuromuscular que describe el informe dé resultado. Es el tipo de entrenamiento que utiliza la División de Medicina del Deporte del Hospital de Niños de Boston que él dirige.
"En el ballet, las niñas y los niños comienzan las clases cuando tienen cuatro, cinco o seis (años) -dijo-. Aprenden a saltar y caer de pie. No recibimos muchas consultas por lesiones del LCA en el ballet".
Micheli, que fundó el Centro Micheli para la Prevención de las Lesiones Deportivas, no participó en la redacción del informe de la AAP.
Un estudio citado en el documento había demostrado que el entrenamiento está asociado con un 72 por ciento menos riesgo de lesiones del LCA en las atletas menores de 18 años. Y disminuía un 16 por ciento en las mayores de 18 años.
La AAP dice que no existe evidencia suficiente que respalde el uso de férulas para prevenir las lesiones de LCA. Muchos niños que sufren de un desgarro del LCA tendrán que ser operados. Para esos niños, la AAP considera que es razonable esperar con la operación hasta que ésta no altere el crecimiento de las piernas.
También existen técnicas quirúrgicas de reparación del LCA que no interfieren con la placa epifisaria del crecimiento.
"Las necesidades y los objetivos varían en cada paciente -sostuvo LaBella-. Es una decisión individual".
Independientemente del tratamiento elegido, la AAP recomienda que los médicos les expliquen a sus pacientes que tendrán riesgo de desarrollar osteoartritis temprana, que ocurre por el uso y desgaste de la rodilla.
En cuanto al diagnóstico, LaBella aconsejó que los padres, los atletas y los entrenadores presten atención a los signos de alarma del desgarro del LCA. "La mayoría sentirá que su rodilla cede al estar de pie", precisó. Agregó que la rodilla también puede inflamarse.
FUENTE: Pediatrics
Publicado el 29 de abril de 2014
Del ligamento cruzado anterior
Pediatras recomiendan ejercicio para prevenir desgarros
La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda que los médicos que trabajan con escuelas y organizaciones deportivas promuevan el entrenamiento para reducir el riesgo de desgarros del ligamento cruzado anterior (LCA).
Por Andrew y M. y Seaman
En su documento, la AAP, por su sigla en inglés, también incluye información para que los médicos puedan tratar y diagnosticar esos desgarros, que están creciendo en los atletas juveniles, en especial, en las mujeres.
"La AAP elaboró un documento de actualización de la información clínica sobre esas tres cuestiones para los pediatras y la población general", dijo la autora principal, doctora Cynthia LaBella, sobre el informe publicado en Pediatrics.
LaBella es especialista en medicina deportiva del Hospital de Niños Ann & Robert H. Lurie, Chicago.
El LCA es uno de los cuatro ligamentos fundamentales que unen los huesos de la rodilla. Los ligamentos le dan estabilidad a la rodilla durante el movimiento.
El LCA se puede desgarrar durante un movimiento rápido para cambiar la dirección, al caer incorrectamente de un salto, al frenar abruptamente o al chocar contra otra persona.
El fútbol, el fútbol americano, el baloncesto y la gimnasia son algunos de los deportes con mayor cantidad de desgarros del LCA en el colegio secundario. Las mujeres están especialmente expuestas al riesgo de sufrir esa lesión durante el secundario, según publica el comité que elaboró el informe.
Esto se debería a que el crecimiento en la pubertad suma más peso en las articulaciones. Mientras que los varones desarrollan más fuerza muscular y coordinación de manera paralela, las mujeres pasan por otro proceso de desarrollo.
Los expertos recomiendan promover los programas de entrenamiento neuromuscular que fortalecen los músculos de las piernas, mejoran la estabilidad y enseñan cómo moverse de forma segura. Aseguran que los elementos de esos programas que lograron reducir el riesgo de desgarro del LCA son la pliométrica o el entrenamiento para saltar adecuadamente y la retroalimentación personalizada a cada atleta.
Los programas que también incluyen el entrenamiento muscular están entre los más exitosos en la reducción de las tasas de lesiones del LCA.
Para el doctor Lyle Micheli, tiene sentido que el entrenamiento neuromuscular que describe el informe dé resultado. Es el tipo de entrenamiento que utiliza la División de Medicina del Deporte del Hospital de Niños de Boston que él dirige.
"En el ballet, las niñas y los niños comienzan las clases cuando tienen cuatro, cinco o seis (años) -dijo-. Aprenden a saltar y caer de pie. No recibimos muchas consultas por lesiones del LCA en el ballet".
Micheli, que fundó el Centro Micheli para la Prevención de las Lesiones Deportivas, no participó en la redacción del informe de la AAP.
Un estudio citado en el documento había demostrado que el entrenamiento está asociado con un 72 por ciento menos riesgo de lesiones del LCA en las atletas menores de 18 años. Y disminuía un 16 por ciento en las mayores de 18 años.
La AAP dice que no existe evidencia suficiente que respalde el uso de férulas para prevenir las lesiones de LCA. Muchos niños que sufren de un desgarro del LCA tendrán que ser operados. Para esos niños, la AAP considera que es razonable esperar con la operación hasta que ésta no altere el crecimiento de las piernas.
También existen técnicas quirúrgicas de reparación del LCA que no interfieren con la placa epifisaria del crecimiento.
"Las necesidades y los objetivos varían en cada paciente -sostuvo LaBella-. Es una decisión individual".
Independientemente del tratamiento elegido, la AAP recomienda que los médicos les expliquen a sus pacientes que tendrán riesgo de desarrollar osteoartritis temprana, que ocurre por el uso y desgaste de la rodilla.
En cuanto al diagnóstico, LaBella aconsejó que los padres, los atletas y los entrenadores presten atención a los signos de alarma del desgarro del LCA. "La mayoría sentirá que su rodilla cede al estar de pie", precisó. Agregó que la rodilla también puede inflamarse.
FUENTE: Pediatrics