A pesar de que existe información sustancial sobre los nutrientes y alimentos que consumen los individuos y el riesgo de padecer una enfermedad cardíaca coronaria (CHD), poco es lo que se conoce acerca del papel que juegan los patrones generales de alimentación.
Durante el estudio los investigadores utilizaron el método de regresión logística para examinar prospectivamente las asociaciones entre los patrones dietarios y el riesgo de CHD en 69.017 mujeres con una edad entre 38 y 63 años en 1984, sin antecedentes de enfermedades crónicas importantes.
El patrón "prudente" estuvo caracterizado por un mayor consumo de frutas, vegetales, legumbres, pescado, aves y granos, mientras el patrón "occidental" estuvo caracterizado por un mayor consumo de carnes rojas y procesadas, dulces y postres, papas fritas y granos refinados.
Entre 1984 y 1996, los investigadores documentaron 821 casos de CHD. Luego del ajuste de los factores de riesgo coronarios, el puntaje de la dieta "prudente" estuvo asociado con un riesgo relativo (RR) de 0.76 (IC 95%, 0.60-0.98; P para la prueba de tendencia, .03) comparando el quintilo mayor con el quintilo menor. La comparación extrema del quintilo produjo un RR de 1.46 (IC 95%, 1.07-1.99; P para la prueba de tendencia, .02) para el patrón "occidental". Aquellos que estuvieron de manera conjunta en el quintilo más alto de la dieta "prudente" y en el quintilo más bajo de la dieta "occidental" tuvieron un RR de 0.64 (95% CI, 0.44-0.92) comparados con aquellos con un perfil opuesto en el patrón.
Una dieta rica en frutas, vegetales, granos, legumbres, aves y pescado y baja en granos refinados, papas y carnes rojas y procesadas produce un menor riesgo de CHD.