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Publicado el 24 de agosto de 2004

Estilos de vida

Patrones alimentarios y riesgo cardiovascular

Este trabajo resalta la importancia de evaluar el patrón alimentario al analizar el riesgo cardiovascular.

Autor/a: Dres. Kerver JM, Yang EJ, Bianchi L, Song WO

Fuente: Am J Clin Nutr. 2003 Dec;78(6):1103-10.

Las enfermedades cardiovasculares (EC) son uno de los principales problemas en USA y la alimentación es una gran influencia para su desarrollo.

El análisis de la ingesta puede centrarse en un nutriente, sin embargo el consumo de alimentos implica la ingesta de varios nutrientes juntos. Por eso últimamente se ha postulado que podría ser útil identificar patrones de alimentación en el estudio de la dieta como factor de enfermedades.

Objetivos:

-Clasificar sistemáticamente la ingesta de los adultos sanos de USA, de acuerdo al patrón alimentario
-Probar que algunos patrones de alimentación se relacionan con mayor riesgo cardiovascular

Métodos:

Los sujetos de este estudio habían participado en el estudio NHANES III, que se hizo en USA para tener datos de la salud e información nutricional de la población de más de 2 meses de edad. Se tomaron 13.130 personas sanas, mayores de 20 años. Se les tomó en su domicilio un cuestionario de ingesta de frecuencia mensual, donde se definieron 35 grupos de alimentos.
Se midió en ayunas Colesterol total, HDL-C, triglicéridos (TG), folato, insulina, péptido C, proteína C reactiva y Hba1c

Resultados:

Se establecieron 6 patrones alimentarios que representaban al 37% de la población. Los más importantes eran: el "occidental" (O) y el "americano saludable" (AS), que juntos sumaban el 20% del total.

El O incluía más carnes procesadas y rojas, más huevos, más manteca y margarina, lácteos enteros, más licor y cerveza, más café, harinas refinadas, más snacks, gaseosas y dulces

El AS incluía más pescado y pollo, lácteos descremados, más vino, té, más jugos de frutas, crucíferas, verduras en general, condimentos para ensaladas, sopas

Entre los del O había personas más jóvenes, varones, menos educados, de más bajos ingresos, fumadores, bebedores, sedentarios, con menos consumo de suplementos y minerales. Este grupo tuvo mayor riesgo de EC.
Entre la población que se alimentaba de la forma AS había personas de más edad, mujeres, blancas, más educadas, con más recursos económicos, bebedores moderados, más activos físicamente y que consumían más suplementos y minerales. Este grupo tuvo protección.

Discusión:

Los alimentos que se ingieren juntos, como parte de una dieta total, pueden identificarse como patrones de alimentación y tienen más peso epidemiológico. Si bien la identificación de un nutriente relacionado con riesgo o protección de una enfermedad es un dato valioso, no es reproducible su aplicación para grandes poblaciones. Por eso, esta investigación pretende describir patrones alimentarios que protegen la salud. La forma de comer puede reflejar otras actitudes hacia el cuidado de la salud. Por ejemplo la dieta O la consume gente más sedentaria, fumadora y con más factores de riesgo de EC. Como era esperable esta dieta se asoció con niveles séricos de folato menores. Sorprendentemente, no se relacionó con el perfil lipídico, pero sí con mayor riesgo de EC.
La interpretación de la importancia de los patrones alimentarios debería hacerse con estudios a largo plazo. La fuerza de este trabajo reside en el tamaño de la población estudiada y en la rigurosidad de la investigación.

Conclusión:

La identificación de patrones alimentarios puede detectar grupos de alto riesgo de enfermedad cardiovascular.

Artículo comentado por la Dra. Débora Setton, editora responsable de IntraMed en la especialidad de Nutrición