La unión Europea otorgó la patente a una prueba diagnóstica para definir el riesgo en el desarrollo de aterosclerosis diseñada por científicos del Instituto de Fisiología Celular. Por su importancia para contender con un problema de salud pública ya ha sido patentada en México; está en proceso en Canadá y más adelante se hará en Estados Unidos, informó Jaime Mas Oliva, coordinador del Programa Universitario de Investigación en Salud.
Esta prueba, permite conocer los niveles de una proteína estrechamente relacionada con el padecimiento. Con este adelanto, los médicos podrán determinar con mayor precisión el tipo de tratamiento para los enfermos.
Aquí la patente fue otorgada por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, y en el viejo continente por la Oficina de Patentes Europeas, con sede en Münich, Alemania.
Se planea hacer un programa piloto de pruebas en campo, con una muestra de alrededor de 200 pacientes, para comprobar el uso adecuado de esta innovación en condiciones reales.
Se basa en obtener anticuerpos en gallinas que, en las muestras del plasma de los pacientes, permiten medir la cantidad de la llamada proteína transferidora de esteres de colesterol (o CETP, por sus siglas en inglés).
En los laboratorios clínicos extraen sangre para determinar los niveles de colesterol, triglicéridos, etcétera, parámetros clásicos en todo el mundo. La prueba de los universitarios utiliza un novedoso parámetro para que el médico decida el tratamiento.
Si el nivel de esta proteína está elevado, el riesgo de desarrollar aterosclerosis es grande; si es bajo o normal, el potencial de tener la enfermedad será a largo plazo.
Mas Oliva recordó que la aterosclerosis es una inflamación de diverso grado de la llamada íntima o capa más interna de las arterias, sean pequeñas como las coronarias, o gruesas como la aorta abdominal; puede ser leve, con una diminuta laceración y acumulo de células blancas o plaquetas, o grave, hasta el punto de que ese conducto quede tapado.
En los últimos años, ese trastorno se ha incrementado en México. Aunque se desconoce a ciencia cierta cómo se origina, se sabe que hay factores que predisponen al padecimiento. Uno de ellos, claro e importante, es la carga genética de cada individuo.
A eso se suman otras causas extensas, como una dieta abundante en colesterol, triglicéridos y carbohidratos, también el tabaquismo, la falta de ejercicio y los altos niveles de estrés. Cuando se conjuntan es posible que una persona no sólo desarrolle el mal, sino eventualmente presente infartos al miocardio.
El científico explicó que existen las apoproteínas, asociadas a su vez con lipoproteínas, que controlan los flujos de colesterol. En el laboratorio observan a las encargadas de transferir lípidos y en depositar o retirar colesterol en la íntima de las arterias.
Se busca entender cuáles son los mecanismos moleculares por los cuales una apoproteína, ubicada en la superficie de una lipoproteína, es capaz de transferir colesterol, qué mecanismo emplea, cómo se dobla y cómo se mueve para tomar lípidos y depositarlos en la célula arterial una y otra vez, detalló.
En un individuo sano, abundó, hay un equilibrio entre colesterol bueno y malo. El primero está asociado a las lipoproteínas de alta densidad (HDL, por sus siglas en inglés); su función es tomar el que se halla en exceso en las células y guardarlo para llevarlo al hígado, donde se convierte en sales biliares excretadas vía intestinal.
El segundo se relaciona con partículas más grandes, de baja densidad, LDL, encargadas de depositar los lípidos ingeridos en la dieta, entre ellos el colesterol, en las células. Cuando el equilibrio entre ambos es correcto, la persona tiene sus arterias en buenas condiciones, refirió.
Sin embargo, cuando esa proporción se rompe y el colesterol malo aumenta, se concentra cada vez más en las paredes arteriales, lo que en conjunto con el acumulo de plaquetas y células espumosas puede llegar a obstruir de forma total estos conductos. Ése es uno de los principios básicos de los infartos cardiacos y cerebrales, expuso.
Mas Oliva y sus alumnos han aislado esas proteínas; se conoce su estructura y cómo están construidas. Ahora se quiere saber cómo funcionan para controlarlas, impedir que se muevan o hacer que bajen la velocidad con que sitúan grasas, o que las proteínas que extraen lípidos hagan más eficaces su trabajo.
De esta investigación básica multidisciplinaria, que dio inicio hace unos años en colaboración con integrantes de los institutos de Física y Química, se derivó la aplicación médica, con el descubrimiento de la proteína transferidora de esteres de colesterol. Ella es esencial porque produce un corto circuito en el equilibrio entre HDL y LDL; cuando el colesterol va en camino de excretarse, CETP lo regresa al sistema y lo deposita de nueva cuenta. Así, se ha encontrado una correlación relevante de personas con esa proteína que desarrollan aterosclerosis de forma rápida.
Al ser aislada en el laboratorio de Jaime Mas, se descubrió que su segmento final o cola es importantísima en la transferencia de colesterol y que con cualquier modificación deja de realizar su función.
Jaime Mas Oliva concluyó al decir que el precio de la prueba diagnóstica será accesible para alcanzar al mayor número de pacientes. Para que llegue al mercado, sin embargo, deberán transcurrir al menos dos años.
Publicado el 11 de diciembre de 2007
UNAM
Patenta la UE prueba diagnóstica para el riesgo de aterosclerosis
El desarrollo de Fisiología Celular permitirá determinar con mayor precisión el tratamiento para los enfermos.
La unión Europea otorgó la patente a una prueba diagnóstica para definir el riesgo en el desarrollo de aterosclerosis diseñada por científicos del Instituto de Fisiología Celular. Por su importancia para contender con un problema de salud pública ya ha sido patentada en México; está en proceso en Canadá y más adelante se hará en Estados Unidos, informó Jaime Mas Oliva, coordinador del Programa Universitario de Investigación en Salud.
Esta prueba, permite conocer los niveles de una proteína estrechamente relacionada con el padecimiento. Con este adelanto, los médicos podrán determinar con mayor precisión el tipo de tratamiento para los enfermos.
Aquí la patente fue otorgada por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, y en el viejo continente por la Oficina de Patentes Europeas, con sede en Münich, Alemania.
Se planea hacer un programa piloto de pruebas en campo, con una muestra de alrededor de 200 pacientes, para comprobar el uso adecuado de esta innovación en condiciones reales.
Se basa en obtener anticuerpos en gallinas que, en las muestras del plasma de los pacientes, permiten medir la cantidad de la llamada proteína transferidora de esteres de colesterol (o CETP, por sus siglas en inglés).
En los laboratorios clínicos extraen sangre para determinar los niveles de colesterol, triglicéridos, etcétera, parámetros clásicos en todo el mundo. La prueba de los universitarios utiliza un novedoso parámetro para que el médico decida el tratamiento.
Si el nivel de esta proteína está elevado, el riesgo de desarrollar aterosclerosis es grande; si es bajo o normal, el potencial de tener la enfermedad será a largo plazo.
Mas Oliva recordó que la aterosclerosis es una inflamación de diverso grado de la llamada íntima o capa más interna de las arterias, sean pequeñas como las coronarias, o gruesas como la aorta abdominal; puede ser leve, con una diminuta laceración y acumulo de células blancas o plaquetas, o grave, hasta el punto de que ese conducto quede tapado.
En los últimos años, ese trastorno se ha incrementado en México. Aunque se desconoce a ciencia cierta cómo se origina, se sabe que hay factores que predisponen al padecimiento. Uno de ellos, claro e importante, es la carga genética de cada individuo.
A eso se suman otras causas extensas, como una dieta abundante en colesterol, triglicéridos y carbohidratos, también el tabaquismo, la falta de ejercicio y los altos niveles de estrés. Cuando se conjuntan es posible que una persona no sólo desarrolle el mal, sino eventualmente presente infartos al miocardio.
El científico explicó que existen las apoproteínas, asociadas a su vez con lipoproteínas, que controlan los flujos de colesterol. En el laboratorio observan a las encargadas de transferir lípidos y en depositar o retirar colesterol en la íntima de las arterias.
Se busca entender cuáles son los mecanismos moleculares por los cuales una apoproteína, ubicada en la superficie de una lipoproteína, es capaz de transferir colesterol, qué mecanismo emplea, cómo se dobla y cómo se mueve para tomar lípidos y depositarlos en la célula arterial una y otra vez, detalló.
En un individuo sano, abundó, hay un equilibrio entre colesterol bueno y malo. El primero está asociado a las lipoproteínas de alta densidad (HDL, por sus siglas en inglés); su función es tomar el que se halla en exceso en las células y guardarlo para llevarlo al hígado, donde se convierte en sales biliares excretadas vía intestinal.
El segundo se relaciona con partículas más grandes, de baja densidad, LDL, encargadas de depositar los lípidos ingeridos en la dieta, entre ellos el colesterol, en las células. Cuando el equilibrio entre ambos es correcto, la persona tiene sus arterias en buenas condiciones, refirió.
Sin embargo, cuando esa proporción se rompe y el colesterol malo aumenta, se concentra cada vez más en las paredes arteriales, lo que en conjunto con el acumulo de plaquetas y células espumosas puede llegar a obstruir de forma total estos conductos. Ése es uno de los principios básicos de los infartos cardiacos y cerebrales, expuso.
Mas Oliva y sus alumnos han aislado esas proteínas; se conoce su estructura y cómo están construidas. Ahora se quiere saber cómo funcionan para controlarlas, impedir que se muevan o hacer que bajen la velocidad con que sitúan grasas, o que las proteínas que extraen lípidos hagan más eficaces su trabajo.
De esta investigación básica multidisciplinaria, que dio inicio hace unos años en colaboración con integrantes de los institutos de Física y Química, se derivó la aplicación médica, con el descubrimiento de la proteína transferidora de esteres de colesterol. Ella es esencial porque produce un corto circuito en el equilibrio entre HDL y LDL; cuando el colesterol va en camino de excretarse, CETP lo regresa al sistema y lo deposita de nueva cuenta. Así, se ha encontrado una correlación relevante de personas con esa proteína que desarrollan aterosclerosis de forma rápida.
Al ser aislada en el laboratorio de Jaime Mas, se descubrió que su segmento final o cola es importantísima en la transferencia de colesterol y que con cualquier modificación deja de realizar su función.
Jaime Mas Oliva concluyó al decir que el precio de la prueba diagnóstica será accesible para alcanzar al mayor número de pacientes. Para que llegue al mercado, sin embargo, deberán transcurrir al menos dos años.