Noticias médicas
Publicado el 7 de octubre de 2001
Sondeo de opinión entre obstetras y ginecólogos
Parto programado por cesárea y prevención de la transmisión por HIV
Recientemente, un grupo de investigadores norteamericanos ha intentado caracterizar los patrones de la práctica entre obstetras y ginecólogos con respecto al parto en mujeres seropositivas para el virus de inmunodeficiancia humana, luego de la publicación de la Opinión del Comité del Colegio Americano de Obtetras y Ginecólogos que recomendaba partos por cesárea programados para pacientes infectadas por HIV
Recientemente, un grupo de investigadores norteamericanos ha intentado caracterizar los patrones de la práctica entre obstetras y ginecólogos con respecto al parto en mujeres seropositivas para el Virus de Inmunodeficiancia Humano (HIV), luego de la publicación de la Opinión del Comité del Colegio Americano de Obtetras y Ginecólogos (ACOG) que recomendaba partos por cesárea programados para pacientes infectadas por HIV.
Se realizó un sondeo de opción múltiple a partir de un cuestionario de 25 ítems que fue enviado por correo a 2.000 obesteras y ginecólogos seleccionados de manera randomizada: 1.000 para especialistas en medicina materno-fetal y otros 1.000 a obstetras y ginecólogos generales. Las direcciones a las que fueron remitidos los cuestionarios fueron obtenidas de las publicaciones editadas entre 1999-2000 de la Sociedad de Medicina Meterno-Fetal (SMFM) y de directorios con el total de los miembros del ACOG.
Las información solicitada se basó sobre las percepciones generales del Comité de Opinión ACOG de 1999 y sobre los patrones de la práctica con respecto al manejo de las enfermedad por HIV durante el embarazo. Los datos obtenidos fueron posteriormente analizados a través del uso de estadísticas descriptivas y de una prueba de chi-cuadrado. Ningún valor inferior a .05 fue considerado significativo.
Luego del envío postal de los cuestionarios, los investigadores recibieron 512 respuestas (25.6%), incluyendo 433 (43%) de miembros de la SMFM y 79 (8%) de miembros del ACOG. Entre los encuestados, un 47% estaba en desacuerdo con la actual validez científica de la recomendación dada por la Opinión del Comité ACOG de 1999 de ofrecer partos por cesárea a las mujeres embarazadas HIV positivas.
No se detectaron diferencias estadísticamente significativas en los perfiles demográficos, los años de experiencia médica o la práctica de estas condiciones entre aquellos que estuvieron de acuerdo con la validez científica y aquellos que no lo estuvieron. La mayoría de los encuentados utilizaban la detección de la carga virósica (87%) monitoreada durante el primer trimestre (63%) para la toma de desiciones sobre el manejo clínico de estas pacientes. La mayoría de los practicantes (72%) no recomendaban partos por cesárea en mujeres que habían aceptado ser sometidas a una terapia antirretroviral y que persentaban cargas virósicas indetectables a pesar del recuento de CD4. Sin embargo, la mayoría de los practicantes (67%) no recomendaban el parto por cesárea tampoco en aquellas mujeres que estaban bajo un tratamiento de terapia antirretroviral con cargas virósicas detectables, más allá del recuento de CD4 (67%).
Existe un considerable desacuerdo entre los practicantes obstetras con respecto a las recomendaciones del Comité ACOG de 1999 de sugerir un parto por cesárea a todas las mujeres HIV-positivas. La mayoría de los médicos utilizan la detección de la carga virósica apar asistir en el consejo de distintas opciones de parto en mujeres embarazadas HIV positivas.
Publicado el 7 de octubre de 2001
Sondeo de opinión entre obstetras y ginecólogos
Parto programado por cesárea y prevención de la transmisión por HIV
Recientemente, un grupo de investigadores norteamericanos ha intentado caracterizar los patrones de la práctica entre obstetras y ginecólogos con respecto al parto en mujeres seropositivas para el virus de inmunodeficiancia humana, luego de la publicación de la Opinión del Comité del Colegio Americano de Obtetras y Ginecólogos que recomendaba partos por cesárea programados para pacientes infectadas por HIV
Fuente: American Journal of Obstetrics and Gynecology 2001; 185:327–31
Se realizó un sondeo de opción múltiple a partir de un cuestionario de 25 ítems que fue enviado por correo a 2.000 obesteras y ginecólogos seleccionados de manera randomizada: 1.000 para especialistas en medicina materno-fetal y otros 1.000 a obstetras y ginecólogos generales. Las direcciones a las que fueron remitidos los cuestionarios fueron obtenidas de las publicaciones editadas entre 1999-2000 de la Sociedad de Medicina Meterno-Fetal (SMFM) y de directorios con el total de los miembros del ACOG.
Las información solicitada se basó sobre las percepciones generales del Comité de Opinión ACOG de 1999 y sobre los patrones de la práctica con respecto al manejo de las enfermedad por HIV durante el embarazo. Los datos obtenidos fueron posteriormente analizados a través del uso de estadísticas descriptivas y de una prueba de chi-cuadrado. Ningún valor inferior a .05 fue considerado significativo.
Luego del envío postal de los cuestionarios, los investigadores recibieron 512 respuestas (25.6%), incluyendo 433 (43%) de miembros de la SMFM y 79 (8%) de miembros del ACOG. Entre los encuestados, un 47% estaba en desacuerdo con la actual validez científica de la recomendación dada por la Opinión del Comité ACOG de 1999 de ofrecer partos por cesárea a las mujeres embarazadas HIV positivas.
No se detectaron diferencias estadísticamente significativas en los perfiles demográficos, los años de experiencia médica o la práctica de estas condiciones entre aquellos que estuvieron de acuerdo con la validez científica y aquellos que no lo estuvieron. La mayoría de los encuentados utilizaban la detección de la carga virósica (87%) monitoreada durante el primer trimestre (63%) para la toma de desiciones sobre el manejo clínico de estas pacientes. La mayoría de los practicantes (72%) no recomendaban partos por cesárea en mujeres que habían aceptado ser sometidas a una terapia antirretroviral y que persentaban cargas virósicas indetectables a pesar del recuento de CD4. Sin embargo, la mayoría de los practicantes (67%) no recomendaban el parto por cesárea tampoco en aquellas mujeres que estaban bajo un tratamiento de terapia antirretroviral con cargas virósicas detectables, más allá del recuento de CD4 (67%).
Existe un considerable desacuerdo entre los practicantes obstetras con respecto a las recomendaciones del Comité ACOG de 1999 de sugerir un parto por cesárea a todas las mujeres HIV-positivas. La mayoría de los médicos utilizan la detección de la carga virósica apar asistir en el consejo de distintas opciones de parto en mujeres embarazadas HIV positivas.