| Constantemente esta pregunta me la hacen formulada desde el lado de los familiares de un paciente con una depresión moderada a severa. Todos alrededor del paciente se sienten impotentes para poderlo ayudar, ya que por definición, un episodio de depresión de suficiente intensidad para ir a consulta con un psiquiatra es algo que no se resuelve con un simple “échale ganas” o con los cuidados y cariños habituales de los seres queridos. |
Entonces… ¿yo, como familiar o amigo de un paciente deprimido, realmente puedo hacer algo que marque una diferencia?
La respuesta científica es: sí, y mucho.
Lo que dice la ciencia sobre el apoyo social en la depresión |
Una revisión sistemática reciente publicada en BMJ Mental Health (Li et al., 2023) analizó decenas de estudios observacionales y concluyó que las personas que perciben mayores niveles de apoyo social tienen una menor probabilidad de desarrollar o mantener un episodio depresivo.
El estudio señala que el apoyo social funciona por dos vías:
- Efecto directo: sentirse acompañado reduce la intensidad de los síntomas depresivos, mejora el bienestar emocional y favorece la adherencia al tratamiento.
- Efecto amortiguador: durante una crisis emocional, la red de apoyo actúa como un “amortiguador” que reduce el impacto del estrés y disminuye el riesgo de recaída.
Esto significa que la presencia, la empatía y la constancia de los seres queridos no solo “ayudan emocionalmente”, sino que tienen un papel protector real y medible en la recuperación.
Los 5 consejos principales para quienes viven cerca de un paciente con depresión |
(Ahora reforzados con la evidencia científica disponible)
1. Sean claros, concisos y firmes respecto a la importancia del tratamiento
El paciente deprimido suele dudar: “¿debo seguir?”, “¿estoy molestando?”, “¿y si espero a que se me pase?”.
Por eso, una red de apoyo sólida —tal como confirma la evidencia científica— ayuda a que la persona confíe en su plan de tratamiento, consulte dudas y se mantenga adherente, lo cual aumenta significativamente las probabilidades de recuperación.
2. No lo obliguen a salir o funcionar normalmente durante las primeras semanas
Durante los primeros 10–14 días del manejo farmacológico, forzar actividades puede ser contraproducente. Como dice el principio: “Hay que ser pacientes con los pacientes… y con nosotros mismos”.
3. Solo hay que estar ahí
Estar presentes —sin presionar, sin exigir, sin forzar conversaciones— es un ingrediente terapéutico demostrado. La percepción de apoyo es la que genera el efecto protector, no la cantidad de palabras.
4. Usen el poder de la empatía
Ayudar con tareas básicas, disminuirles las cargas, acompañarlos en decisiones sencillas o simplemente facilitar su día a día son formas de apoyo instrumental, una categoría identificada por la investigación como altamente protectora durante episodios depresivos.
5. Quiéranlo mucho
Los pacientes deprimidos pueden sentirse “poco queribles”, desconectados o indiferentes. Sin embargo, recordarán quién estuvo, quién tuvo paciencia y quién les sostuvo el camino cuando ellos no podían hacerlo solos. Y ese acompañamiento, como ya sabemos, tiene un efecto clínico comprobado.
Conclusión |
El tratamiento médico y psicoterapéutico es la base para salir adelante de una depresión.
Pero la red de apoyo no es un accesorio emocional: es un factor protector científicamente demostrado.
Tu presencia, tu paciencia y tu constancia pueden representar exactamente el “amortiguador” que el cerebro necesita para volver a estabilizarse.
Referencia científica: Li, G., Mei, J., You, J., Xu, W., Zhou, W., & Xiang, Y. T. (2023). Understanding the protective effect of social support on depression: A meta-analysis of observational studies. BMJ Mental Health, 26(1), e300802. https://doi.org/10.1136/bmjment-2023-300802