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Publicado el 7 de julio de 2002

Terapia de reemplazo hormonal (TRH): conclusiones de un reciente congreso mundial

Para la menopausia, tratamientos a medida

En la Argentina, pocas mujeres utilizan las ofertas terapéuticas que se imponen en Europa y los EE.UU.

Fuente: La Nación

La terapia de reemplazo hormonal (TRH), una opción terapéutica que desde hace varias décadas se utiliza para atender la sintomatología de buena parte de las mujeres durante el período previo y posterior a la última menstruación, no es una alternativa demasiado utilizada en nuestro país.

Según un relevamiento dirigido por el doctor Néstor Siseles, miembro del Comité Ejecutivo de la Sociedad Internacional de Menopausia y presidente honorario de la Federación de Sociedades de Menopausia de América Latina, sólo el 4,1% de las mujeres argentinas realiza TRH.

"Es uno de los porcentajes más bajos del continente -afirma Siseles-. En los Estados Unidos, la proporción llega al 35%, y en algunos países europeos, como Suecia, hasta el 60%."

La TRH, basada en la administración de estrógenos y progestágenos (sustancias que encabezan, aunque sin agotarlo, el complejo panorama hormonal femenino), ofrece variantes: hay distintas vías de administración y, además de hormonas propiamente dichas, existen productos que actúan sobre los distintos tejidos como si fueran hormonas, pero no lo son.

Considerada la opción más adecuada para tratar la sintomatología vasomotora (sofocos o calores) del inicio de la menopausia, la incontinencia urinaria, las molestias y dolores durante las relaciones sexuales, los cambios de ánimo, el insomnio y la disminución de la libido, también dio muestras de evitar la pérdida de masa ósea y su consecuencia, la osteoporosis.

Los últimos estudios alejan el fantasma de un mayor riesgo de cáncer ginecológico y mamario (siempre y cuando las pacientes estén bien seleccionadas), pero, en cambio, no cierran la discusión respecto de los beneficios de esta terapia como preventiva de enfermedad cardiovascular (alto colesterol, hipertensión, infarto, etc.), que incrementa su riesgo en la mujer cuando disminuyen las hormonas protectoras, al cesar la menstruación.

Hace muy pocos días, mientras en Buenos Aires se reunían más de 100 especialistas para escuchar la exposición de cuatro médicos argentinos acerca de las conclusiones del X Congreso Mundial de Menopausia, realizado recientemente en Berlín, en los Estados Unidos se conocían las conclusiones de un estudio llamado Heart estrogen/progestin replacement study II (HERS II).

Saga de un estudio anterior, el HERS I, publicado en 1998, el nuevo trabajo, realizado en mujeres de 67 años en promedio, determinó que la terapia de reemplazo hormonal no previene ataques cardíacos y otras enfermedades relacionadas en mujeres mayores con patología cardiovascular previa y que aumenta el riesgo de coágulos sanguíneos en piernas y pulmones, y de enfermedad de vesícula biliar.