Noticias médicas

/ Publicado el 2 de febrero de 2006

Innovaciones tecnológicas

Papel electrónico: el nuevo papiro.

Quinientos años después del nacimiento de la imprenta, llega el papel electrónico.

La primera versión de papel electrónico data de 1975, cuando Nick Sheridon, del Centro de Investigación de Xerox en Palo Alto, California, inventó un material denominado Gyricon. Su idea era cubrir una lámina con diminutas esferas de plástico, mitad blancas y mitad negras, que se pueden girar mediante un campo eléctrico. Xerox abandonó la idea, considerándola excesivamente cara. Pero Sheridon la retomó en la década de 1990, y Xerox escindió su sección de papel electrónico en una filial independiente.

En 1999, investigadores de E-Ink formaron equipo con Lucent Technologies para crear una forma de papel electrónico viable. Recientemente anunciaron los frutos de esta colaboración: una pantalla en blanco y negro completamente intercambiable, realizada mediante el uso de una especie de técnica de impresión de tampón para imprimir los circuitos de los conductores de plástico. La hoja contiene una cuadrícula en forma de damero de 256 (16-16) pixeles, cada uno de 0.8 centímetros de ancho. El texto escrito normal requerirá pixeles mucho más pequeños, menos de un milímetro de ancho, pero los investigadores afirman que en principio esto no supone un obstáculo.

Similitudes con el papel tradicional:

- Flexible.

- Rugoso al tacto.

- No pesa.

- Se lee desde cualquier ángulo y con más o menos luz.

Diferencias del papel normal:

- La información que se muestra en el papel electrónico no es estática.

- Se puede cambiar fácilmente, incluso animar, y con un gasto de energía muy pequeño.

Las utilidades de este tipo de papel son innumerables. Por ejemplo, se podrían cambiar los colores y los dibujos del papel de las paredes de la casa en un instante. Los periódicos podrían actualizarse tantas veces al día como fuese necesario. También podría convertirse en un PDA como el Palm Pilot o en un e-book tan fino y flexible que podría enrollarse y guardarse en el bolsillo de la chaqueta.

El invento reúne, en un soporte, la comodidad, delgadez, ligereza y flexibilidad del papel, combinadas con el dinamismo del mundo digital. El papel electrónico se ha empezado a usar en varias tiendas de Massachussetts para anunciar sus ofertas. En una lámina de tres milímetros de espesor, el texto de los anuncios cambia cada cierto tiempo. La respuesta está al otro lado de la ciudad: el responsable de las tiendas ha mandado el texto que debe aparecer en los paneles de papel electrónico.

En el futuro, los periódicos se recibirán por radio en cuadernos de papel electrónico. Llegarán las noticias de última hora a medida que se vayan produciendo. Además, las fotos.

Las pantallas de las computadoras están muy bien para un acceso rápido a la información. Pero nadie quiere leer un documento largo en pantalla, y mucho menos un libro. Uno hace una copia física usando materiales bastante antiguos -tinta y papel- para leerla en el transporte público. Esto va a cambiar.

La moderna tecnología de la información no va a hacer el libro obsoleto: lo va a reinventar. El libro electrónico está en camino, y con él, la carta y el periódico electrónicos. Dick Brass, director de tecnología y desarrollo de Microsoft, predice: "La última edición en papel de The New York Times aparecerá en 2011".

Pero está empezando a parecer un cálculo conservador: ¿cómo puede el libro electrónico competir con el papel en cuanto a legibilidad, viabilidad económica, ligereza y resistencia? Fácilmente: se imprimirá en papel electrónico y con tinta electrónica. Tendrá el mismo aspecto y se manejará igual que el papel convencional, pero con un toque la página se transformará en otra y otra y otra. Una única hoja podrá mostrar los contenidos de una biblioteca.

Los inconvenientes de las pantallas de computadora convencionales para los libros y revistas electrónicos son numerosos. Son frágiles y costosas, consumen mucha energía y son difíciles de leer en una playa a pleno sol. Todo está preparado para el libro electrónico (fuente de alimentación y mecanismos de memoria), menos el papel. "Hoy en día habría un libro electrónico en manos del público en general si hubiese una pantalla plana que sirviese de soporte", afirman los investigadores de Kent Displays, empresa que estudia el papel electrónico.

La pantalla, de un grosor de 3 milímetros, se puede enrollar, doblar o guardar en un bolsillo si queremos. La calidad de la imagen es superior a la de una pantalla de cristal líquido, aunque de momento sólo se pueden utilizar dos colores: blanco y negro, rojo y azul o los que nosotros elijamos. En cuanto a la capacidad de almacenamiento de información, su pequeño grosor no impide que podamos guardar en el papel todo lo que queramos, más información incluso que en el disco duro de nuestro ordenador. El Quijote, las portadas de todos los diarios nacionales, información bursátil... el límite está en lo que quepa en el disco duro que va acoplado al pequeño módem del aparato.

En un extremo de la pantalla hay un módem extraplano -del mismo grosor que el papel-, con el que podemos conectarnos con cualquier servidor de información en la red. Sólo hay que teclear la información que deseamos que aparezca en la pantalla.

Las aplicaciones son innumerables: carteles publicitarios, periódicos, pizarras escolares. Pese a que el acceso remoto a la información a través de una computadora ya está inventado, lo que todavía no se ha logrado conseguir -pese a los intentos por hacer computadoras cada vez más pequeñas- es la manejabilidad de las máquinas.

Para consultar la prensa diaria tomando un café por la mañana en un bar, hasta ahora había dos posibilidades: o se lee el periódico de toda la vida o se lleva una computadora portátil con la que, a través de Internet, se accede a las páginas de los periódicos. La novedad del papel electrónico es que se puede acceder a esa misma información, pero el disco duro de la computadora es del grosor de una cartulina. Más manejable, resistente y, desde luego, resistente a las manchas del café. Y en cuanto al precio, no será demasiado caro: entre 50 y 200 dólares por el pliego del papel, dependiendo del tamaño.

Para lograr la extrema delgadez de la pantalla, los científicos del MIT y de E-Ink, empresa que está desarrollando el producto, han logrado inventar una especie de tinta electromagnética.

La pantalla está formada por un montón de diminutas bolas cargadas con tinta, la mitad de color blanco y la otra mitad negra. Además de estar pintadas a medias, cada hemisferio tiene diferente polaridad. Cuando pasa un haz eléctrico, se colocan boca arriba o boca abajo y cambian de color según la polaridad. Es decir, pueden ser blancas o negras. Dependiendo de la posición de los millones de estos puntitos que hay en la página, se van formando letras, palabras, párrafos.

En el formato actual, uno puede recibir imágenes y leer libros a través de estas pantallas, pero el despliegue es todavía lento para un video debido a la cambiante velocidad de la tinta electrónica.

El despliegue consiste en dos componentes. La parte frontal se conecta de acuerdo con las señales electrónicas y el componente posterior es un circuito hecho de transistores que controla cada pixel individual que compone la exposición.

Cada pixel necesita un circuito, hecho de transistores, detrás de él, para conectarlo. Para hacer el papel electrónico, los transistores tienen que fabricarse en un sustrato muy delgado y flexible.

El actual dispositivo es demasiado grueso para ser doblado por la mitad, pero se trabaja en una versión más delgada.

El papel electrónico revolucionara el acceso a la información impresa.

El día en que cambiaremos de periódico sin cambiar de papel se acerca cada vez más. Esa al menos es la promesa que ofrece el llamado papel electrónico, material semejante en su utilización al papel tradicional, en el cual se puede cargar todo tipo de información y reutilizarlo cuantas veces se quiera. Aunque aún no se ha popularizado su uso, se encuentra ya disponible en el mercado, aunque sólo en blanco y negro. Ahora, investigadores de la Universidad de Rochester afinan una versión de papel electrónico que no sólo reproduce en color, sino también permite visualizar imágenes en movimiento.

El papel electrónico está destinado a revolucionar el mundo. Es flexible y manejable, ligero y resistente, y ambientalmente sano, ya que evita dos graves problemas: el desorbitado consumo de papel que el mundo occidental realiza y la contaminación que el plomo de la tinta impresa produce en los vertederos, y que acaba llegando a los mantos acuíferos. Una hoja de papel electrónico "convencional" es una especie de sándwich formado por dos láminas externas hechas de un plástico especial, cuyo interior está lleno de bolitas microscópicas de color blanco que se ponen negras al aplicarles una débil corriente eléctrica. Se puede escribir en ellas con un lápiz especial o imprimir desde el ordenador. Se pueden borrar apretando un botón y se quedan de nuevo en blanco, listas para volver a usarlas cuantas veces se quiera.

El nuevo papel en color y con imágenes en movimiento está basado en un polímero, denominado pCLC, que contiene diminutas partículas de cristal líquido, dispersas en un medio líquido, como las partículas metálicas que se utilizan en las pinturas metalizadas de los automóviles, y pueden adquirir gran variedad de colores, incluso algunos invisibles, como los del infrarrojo cercano, lo que le permitiría incluso contener información que pasaría inadvertida, ya que cuya lectura exigiría unas lentes especiales.

El papel de pCLC no sólo sirve para sustituir al papel tradicional. Evidentemente se podrá usar también como pantalla de televisión o monitor informático, pero sus posibilidades van aún mucho más allá, con posibles aplicaciones en el campo de la óptica y la optoelectrónica. Una de las posibilidades más prometedoras deriva de la opción de adherirlo a cualquier superficie, lo que permitiría usarlo como valla publicitaria multimedia. Sus promotores piensan incluso en utilizarlo para recubrir vehículos militares, proporcionándoles un camuflaje perfecto.