Por Anne Harding
NUEVA YORK (Reuters Health) - Los pacientes que realizan menos sesiones de fisioterapia supervisada luego de una cirugía reconstructiva del ligamento para estabilizar la rodilla mejoran igual que los que realizan más sesiones.
Y hasta hay evidencias de que mejorarían más, dijo a Reuters Health el doctor John A. Grant, del Centro de Medicina del Deporte de la University of Calgary, en Alberta, Canadá.
El equipo de Grant ya había informado sobre 129 pacientes que, al azar, habían realizado cuatro sesiones de fisioterapia supervisada en el hogar o 17 en un consultorio, durante los tres meses posteriores a la cirugía, es decir, realizaron una o dos sesiones por semana.
Inicialmente, los que realizaron los ejercicios en el hogar mostraron un rango de movilidad en la rodilla significativamente superior a los tres meses de la operación. En el nuevo estudio, el equipo realizó un seguimiento a 88 pacientes de dos a cuatro años después de la cirugía.
Los expertos hallaron que 40 pacientes del grupo que había hecho fisioterapia en el hogar tenían una calidad de vida significativamente mejor en relación con la función de la rodilla que el otro grupo a los 38 meses de la operación, con 80 puntos (de 100) versus 70 para los 44 pacientes con más sesiones.
Para Grant, el programa hogareño de rehabilitación les ahorró tiempo y dinero a los pacientes y al sistema de salud. A ese grupo, dijo, le pudo haber ido mejor por la sensación de que asumió la responsabilidad de su propia recuperación.
Agregó que los participantes eran atletas no profesionales con mucha motivación para recuperar la aptitud física previa a la cirugía. Los resultados, aclaró, no significan que los pacientes con cirugías más complejas, como el reemplazo de rodilla, podrían evolucionar tan bien con menos sesiones.
Pero para el tipo de pacientes del estudio, Grant opinó que menos podría ser más en términos de supervisión de la fisioterapia. "Aun así, los terapeutas siguen teniendo un papel muy importante en el control y la educación del paciente", explicó.
FUENTE: The American Journal of Sports Medicine, online 1 de abril del 2010.