Los pacientes con cáncer presentan un riesgo hasta un 38% superior de fallecer en aquellos casos en los que discrepan con sus médicos sobre su bienestar físico, fundamentalmente en lo que refiere a su rendimiento físico y estado nutricional. Situación que, como apuntan los investigadores de la División de Hematología y Oncología Médica del Instituto del Cáncer de la Oregon Health & Science University (EE.UU.), a la sazón autores del estudio del que deriva la evidencia, se presenta en más de la mitad de las ocasiones, generalmente porque la consideración que los médicos tienen sobre dicho estado suele ser mejor que la que tienen los propios pacientes.
Como indicó el Dr. Ian Schnadig, investigador principal del estudio, en la 43 Reunión Anual de la Asociación Americana de Oncología Médica que se está celebrando en la ciudad de Chicago (Estados Unidos), “no hemos de olvidar la importancia del rendimiento y del estado nutricional, pues para los médicos constituyen dos de las medidas más importantes en la investigación y el abordaje del cáncer. No en vano, pueden suponer el factor decisorio a la hora de decidir entre dos opciones terapéuticas”. Por tanto, los pacientes pueden recibir un tratamiento inadecuado en aquellos casos en los que los médicos sobrestiman su estado.
En el caso del rendimiento físico, la discrepancia puede llegar a incrementar el riesgo de muerte en un 11%, porcentaje que se eleva hasta el 38% en aquellos casos en los que el factor de conflicto es el estado nutricional. Así ha venido constatado por los resultados del estudio llevado a cabo durante un período de siete años con 1.636 pacientes con cáncer colorrectal avanzado o cáncer de pulmón. Trabajo, asimismo, que ha concluido que la probabilidad de desacuerdo es mayor en aquellos casos en los que el paciente se muestre incapacitado para trabajar –en edades previas a la jubilación–, no haya obtenido el título de bachiller o se encuentre deprimido más de la mitad del tiempo.
“Nuestro trabajo –indicó el Dr. Schnadig– subraya la importancia de que el error en la apreciación del estado del paciente condiciona su respuesta. Por ello, necesitamos herramientas que posibiliten el acuerdo entre médicos y pacientes”.