Noticias médicas

/ Publicado el 5 de febrero de 2006

Fraude científico.

Otro escándalo para el falso padre de la clonación.

El científico surcoreano Hwang Woo-suk se enfrenta a una acusación por apropiación indebida de fondos públicos destinados a la investigación sobre células madre, cuyos datos había falsificado.

SEUL (EFE).- El polémico científico surcoreano Hwang Woo-suk se enfrenta ahora a la acusación de apropiación indebida de los fondos públicos destinados a subvencionar las investigaciones sobre células madre cuyos datos falsificó.

La Comisión gubernamental de Auditoría e Inspección que investiga a Hwang ha determinado que el profesor, considerado hasta su caída como el padre de la clonación surcoreana, se apropió ilegalmente de grandes partidas de fondos del Estado y donaciones públicas para sus fraudulentos experimentos, indicaron hoy fuentes de ese organismo.

Un representante de dicha Comisión, citado por la agencia de noticias Yonhap, dijo que esta institución inspectora tiene previsto anunciar los resultados de sus investigaciones sobre Hwang hoy, antes de entregar el caso a la Fiscalía.

La información precisó que Hwang podría haber "desviado" más de 20 millones de dólares de fondos estatales y civiles donados para sus investigaciones, cuyos datos manipuló en un escándalo que ha sacudido hasta los cimientos del mundo científico de Corea del Sur.

La estafa del supuesto avance científico. Estas nuevas acusaciones asestan el golpe de gracia a la reputación ya por los suelos de Hwang, quien de héroe de la ciencia surcoreana y referente mundial de las investigaciones sobre células madre de embriones humanos clonados se convirtió en poco menos que un proscrito.

Hwang es investigado por la falsificación de sendos estudios sobre células madre publicados en 2004 y 2005 por la prestigiosa revista norteamericana "Science", que difundió sin sospechas uno de los mayores fraudes científicos de las últimas décadas.

En 2004, el doctor en veterinaria dijo haber obtenido células madre de embriones humanos clonados.

Un año después, Hwang se atribuyó la obtención de once células madre específicas, procedentes de embriones humanos clonados a partir de pacientes enfermos, descubrimiento que, de haber sido cierto, habría abierto las puertas a la curación de enfermedades como la diabetes y el alzheimer.

Sin embargo, un comité de investigación del centro para el que Hwang trabajaba, la Universidad Nacional de Seúl, determinó que nunca existieron tales células madre conseguidas a partir de pacientes específicos.

La Fiscalía investiga a Hwang además por su presunta obtención ilegal de los óvulos humanos sobre los que se realizaron sus experimentos.

La próxima semana un equipo de fiscales tiene previsto interrogar a Kim Sun-jong, uno de los principales colaboradores del equipo de Hwang, y al profesor Yoon Hyun-soo, de la Universidad de Hanyang, colega del científico caído en desgracia.

Otras fuentes de la Comisión de Auditoría e Inspección dijeron que existen fundadas sospechas de que Hwang guardó la mayor parte de esos 20 millones de dólares en su cuenta bancaria personal.

A la vez, el científico aceptó cuantiosas sumas en contribuciones privadas sin la aprobación del departamento estatal encargado de decidir su legitimidad e idoneidad.

Las primeras investigaciones apuntan a que Hwang pudo utilizar parte de esos fondos para obtener apoyo a sus investigaciones en las altas esferas del poder.

Uno de esos vínculos habría sido Park Ky-young, hasta hace muy poco asesora de ciencia del presidente surcoreano, Roh Moo-hyun, y quien se vio obligada a dimitir de su cargo tras admitir que había recibido 250.000 dólares de Hwang.

Park insistió en que ese dinero fue un pago legítimo por sus investigaciones dentro de los estudios realizados por el equipo de Hwang.

¿Club de fans? Mientras la Justicia cierra su cerco en torno al científico, sus defensores a ultranza, agrupados en club de fans que no se acaban de creer los desmanes del profesor, siguen expresándole su apoyo, incluso por los medios más radicales.

Anteayer, un hombre de 59 años se suicidó en el centro de Seúl como protesta contra la investigación en marcha sobre el científico.

El suicida repartió una treintena de panfletos en los que pedía que se permitiera a Hwang reanudar sus investigaciones, antes de rociarse con una sustancia inflamable y prenderse fuego cerca de la puerta de Gwanghwamun, en el corazón de la capital surcoreana. 

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El País, Madrid: 07.02.06

El 'Al Capone' de la ciencia

El investigador coreano Hwang puede acabar en la cárcel por fraude fiscal

En menos de dos años, Hwang Woo-Suk ha pasado de ser el orgullo nacional de Corea del Sur a serio candidato a residir en un penal. Este veterinario saltó a la fama en febrero de 2004 cuando publicó en la revista Science -la biblia de los investigadores- sus sorprendentes resultados sobre clonación de embriones humanos y la obtención de células madre a partir de ellos.

Hwang había sorprendido a todos sus competidores, y convirtió de golpe a Corea del Sur en una potencia biotecnológica por delante de países como Estados Unidos, Reino Unido y Singapur. Pero para conseguir este aparente éxito, Hwang utilizó un atajo: se inventó los datos.

El engaño tardó casi dos años en ser desenmascarado. Mientras tanto, el científico vivió 20 meses de fama. Y de dinero. En total recibió 37.000 millones de wons (casi 32 millones de euros) para que continuara sus ensayos. De ellos, la mayor parte (el 84%, unos 31.000 millones de wons) fueron fondos del Gobierno, que impulsó los trabajos de su más firme candidato al Nobel. El resto fue aportado por instituciones privadas. El veterinario se preocupó de alimentar la leyenda con anuncios como el que hizo en mayo de 2005 de que iba a intentar obtener células pancreáticas y neuronas.

Como un Al Capone de la ciencia, si el coreano acaba pagando por su fraude, no será por las falsas expectativas que levantó entre los enfermos, por herir el orgullo patrio de sus conciudadanos o por engañar a una comunidad que se toma tan en serio su trabajo como la científica. El Gobierno coreano, que nada más enterarse del engaño comenzó a investigar al veterinario, ha encontrado el talón de Aquiles del montaje en el fraude financiero. La fiscalía, que hace ya un mes le intervino sus ordenadores y los de sus colaboradores, le acusa de malversar 6.200 millones de wons (unos 5,32 millones de euros). El castigo, si se demuestran los cargos, puede ser de hasta 10 años de prisión.

Ayer, la fiscalía comenzó a investigar las cuentas bancarias de Hwang, según explicó un portavoz oficial al periódico The Korea Herald. Las pesquisas se centran especialmente en 2.500 millones de wons (unos 2,1 millones de euros) cuyo destino "no está claro".

La oficina de investigación afirma que Hwang no sólo se quedó con su parte del botín. Él y su secretaria desviaron a cuentas privadas 8.000 millones de wons (más de 6,8 millones de euros) correspondientes a sus colaboradores, según declaraciones de la oficina de investigación recogidas por el periódico. Hwang también pagó 50.000 dólares (41.600 euros) a su colaborador Kim Seon-jong, quien se cree que fue uno de los cerebros del fraude.

"Aunque el profesor Hwang Woo-Suk afirma que todo ese dinero se utilizó en los salarios de los investigadores y otros colaboradores [también se le acusa de haber pagado los óvulos con los que trabajaba, una práctica prohibida], no hay pruebas de ello", afirmó un portavoz de la oficina del fiscal.

Como todo árbol caído, Hwang se está quedando solo. Park Kie-young, una antigua ayudante del presidente Roh Moo-hyun, ha tenido que dimitir acusada de no llevar ningún control de los fondos para proyectos de investigación que manejaba. Entre ellos, 250 millones de wons (unos 215.000 euros) que fueron a parar a los bolsillos del científico.

Le queda el consuelo de que el perro Snuppy, el único éxito real de su carrera de clonador, le sigue siendo fiel.