El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, postuló que es posible "poner fin a la fase aguda de la pandemia de coronavirus este año" y “poner fin a la COVID-19 como urgencia sanitaria mundial”.
Lo dijo el 24 de enero durante la reunión de apertura del comité ejecutivo del organismo, que se reúne cada semana en Ginebra, Suiza. Con todo, recordó que la enfermedad provoca actualmente a nivel mundial una muerte cada 12 segundos.
Más allá de vaticinar el posible fin de la fase aguda de la pandemia, el titular de la OMS advirtió de que es "peligroso suponer que Ómicron será la última variante", porque las condiciones son "ideales" en el mundo para que otras variantes surjan, incluso otras más transmisibles y virulentas, en declaraciones reproducidas por agencias de prensa internacionales.
Tedros Adhanom Ghebreyesus inisitó en que para poner fin a la fase aguda de la pandemia, los países no deben quedarse de brazos cruzados y están obligados a luchar contra la desigualdad en la vacunación, vigilar el virus y sus variantes y aplicar restricciones adaptadas.
Desde hace semanas, el titular de la OMS pide con insistencia a los Estados miembros que aceleren la distribución de vacunas en los países pobres, con el objetivo de lograr vacunar a un 70% de la población de todos los países del mundo a mediados de 2022. Es que la mitad de los 194 países que integran el organismo no lograron el objetivo de llegar al 40% de la población inmunizada a finales de 2021.
Mientras tanto, el coronarivus sigue cobrándose vidas: la semana pasada, una persona murió cada 12 segundos en el mundo debido a la enfermedad y cada tres segundos se reportaron 100 nuevos casos, según el director de la OMS.
“Hasta ahora, la explosión de casos no se vio seguida de un aumento de las muertes, aunque los decesos han aumentado en todas las regiones, sobre todo en África, la región con menos acceso a las vacunas", remarcó Tedros Adhanom Ghebreyesus.
"Es verdad que viviremos con la COVID pero aprender a vivir con la enfermedad no debe significar que tenemos que dejarle el camino libre. No debe significar que tenemos que aceptar que 50.000 personas mueran cada semana debido a una enfermedad que podemos prevenir y curar", cerró.