Con motivo del Día Mundial del Sida, el organismo de la ONU subrayó que esta epidemia tiene implicaciones en las estructuras familiares, comunitarias y empresariales, además de que mina la capacidad productiva de los países a largo plazo.
En el ámbito de las economías nacionales, el efecto es una disminución de los ingresos tributarios y un aumento de los gastos en materia de salud y servicios sociales.
La enfermedad, explica el informe de la OIT, aumenta los gastos de las empresas y reduce la producción y los ingresos, razón por la cual las inversiones extranjeras directas han disminuido en los países donde el VIH-sida ha acortado la esperanza de vida.
Además, la pandemia revierte los avances que se habían logrado con décadas de desarrollo, capacitación y educación, y en los países con mayor incidencia costará mucho volver a los niveles alcanzados antes de la propagación del padecimiento.
De los millones de portadores del VIH-sida, la gran mayoría son personas económicamente activas de entre 15 y 49 años, que a menudo constituyen el principal soporte familiar, indicó el estudio.
Por ello, la epidemia también significa una reducción del ingreso familiar y, consecuentemente, una contracción de los mercados de bienes y servicios que desalienta la inversión, añade la OIT.
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