NUEVA YORK.- La clásica enciclopedia de desórdenes mentales conocida como Manual de Diagnóstico y Estadísticas (DSM) se basa en un principio que muchos terapeutas consideran simplista: que los síntomas de la gente son la forma más confiable para clasificar los problemas mentales. El manual no especula acerca de los pensamientos internos o en las suposiciones inconscientes que los investigadores afirman son casi imposible de estandarizar científicamente.
El resultado, creen muchos psicoterapeutas, es un documento muy completo, pero hueco y finalmente superficial para capturar la complejidad de la motivación humana y la profundidad del dolor emocional. Los estudiantes, clínicos y especialmente los pacientes, anhelan tener para discusiones de estas dimensiones alguna guía para comprender las historias humanas detrás de la lista de todos los síntomas, desde la depresión hasta la agorafobia.
Ahora, en un esfuerzo por proveer más material en este contexto, una coalición de organizaciones que representan a terapeutas con orientación psicoanalítica ha producido un manual de diagnostico propio. Otros cuatro grupos, incluyendo a la International Psychological Association y la American Psychological Association, colaboraron en el manual. Y proveyeron un informe de su trabajo a The New York Times.
"Está realizado para ser un complemento del manual de la asociación de psiquiatría -afirmó el doctor Stanley Greenspan, profesor de psiquiatría y pediatría de la Universidad George Washington, Estados Unidos, que propuso la nueva guía y coordinó su contenido-. Queríamos decir a los terapeutas: busquen y descubran la naturaleza de la experiencia interna antes de investigar una personalidad basándose sólo en los síntomas."
Una vez que los patrones de personalidad han sido comprendidos, explicó, "usted verá si la persona estaba interesada en explorar objetivos personales, observando estos patrones a través de la terapia". El DSM, dijo, ofrece poco que sea relevante para llevar a cabo un tipo de terapia así.
Pocos esperan que el nuevo manual tenga demasiado efecto en los diagnósticos de la asociación de psiquiatras. La versión de 1980 del DSM dejó una base científica en este campo que previamente tenía tratamientos basados en las teorías freudianas y la experiencia de terapeutas individuales. Los diagnósticos estándares dieron a los investigadores la base para probar muchos tratamientos con drogas y terapias cortas muy aplicadas hoy en día.
El doctor Spitzer, profesor de psiquiatría de Columbia y principal arquitecto del DSM de 1980 afirmó que el nuevo manual era impactante, pero que los autores "ahora tienen que demostrar que es confiable y aplicable para ser utilizado clínicamente.
Según estos expertos, el valor del pensamiento psicoanalítico se restablecerá con esta nueva guía. "Los psicoanalistas han reconocido que cada vez más se están alejando de la corriente principal", dijo el doctor Drew Westen, profesor de psiquiatría y psicología de la Emory University de Atlanta.
Cambio de hábitos
La propuesta más llamativa del nuevo manual es su insistencia en decir que la personalidad se evalúe primero y los síntomas sean considerados después. Así, la primera sección del libro describe 14 patrones de personalidades diferentes, recuperando otras que fueron quitadas de recientes ediciones del DSM como el sadismo, el masoquismo y la personalidad pasivo-agresiva.
"El DSM es una taxonomía de enfermedades o desórdenes funcionales. La nuestra es una taxonomía de la gente", aclara el manual.
Al describir las personalidades, la investigación de la nueva guía identifica dos tipos diferentes de depresión. La primera se da cuando la gente comienza a sentirse excesivamente débil y desamparada, hasta el punto que desean ser consoladas, ayudadas, alimentadas y protegidas. Este tipo de personas tiene dificultades para expresar su enojo por temor a perder cualquier relación, especialmente la conexión con el terapeuta. Su desesperación refleja en parte un profundo temor al abandono.
En la segunda, la depresión se desarrolla en personas que están mucho menos focalizadas en sí mismas, y se vuelven muy autocríticas. Sienten que han fallado en lograr sus objetivos y que no merecen el amor o la aprobación de los otros y pierden la fe en su habilidad para tomar decisiones. Las fantasías y la humillación son comunes.
La nueva investigación aún se basa en numerosas observaciones de Freud. Rastrea las fuentes de muchos desórdenes de ansiedad y se refiere a las "cuatro situaciones básicas de riesgo" descriptas en 1926: la pérdida de algún otro significativo, la pérdida de amor, la pérdida de la integridad del cuerpo y la pérdida de la afirmación de la propia conciencia.
Aún queda por ver si los psicoterapeutas del mundo o el público van a considerar al manual útil. Pero pocos expertos dudan de que se necesita una guía que sume a lo que dice el DSM.
Por Benedict Carey
De The New York Times
Traducción: María Elena Rey
Una mirada diferente sobre la salud mental
El manual propone que la personalidad se evalúe primero y los síntomas sean considerados después, permitiendo describir 14 patrones de diferentes personalidades.
Al describir las personalidades, se identifican dos tipos diferentes de depresión: en una, la gente comienza a sentirse débil y desamparada, y en la otra, se vuelve muy autocrítica, pensando que ha fallado en lograr sus objetivos
Rastrea las fuentes de muchos desórdenes de ansiedad y se refiere a las "cuatro situaciones básicas de riesgo", descriptas en 1926 por Freud.
En clave individual
NUEVA YORK (The New York Times).- La nueva guía está basada en el modelo del manual standard de diagnóstico, tanto en su formato como en su título, Manual de Diagnóstico Psicodinámico. Pero esta edición enfatiza la importancia de los esquemas individuales de la personalidad, como masoquismo, dependencia o diferentes tipos de depresión que se encuentran en muchas personas, pero que se pueden considerar desórdenes verdaderos, sólo en casos extremos. Además, el manual incorpora nuevos elementos por ser utilizados por los expertos, como casos de historias clínicas y breves rayos X dentro de lo que está sintiendo la gran cantidad de personas que sufren de desórdenes mentales.