Un equipo de investigadores argentinos del Instituto de Biología y Medicina Experimental (Ibyme-Conicet) desarrolló una batería de anticuerpos monoclonales que, en experimentos realizados en ratones, resultaron altamente efectivos para frenar el crecimiento de los vasos sanguíneos que alimentaban a células tumorales.
"Nuestra estrategia consiste en atacar al sistema de vasos sanguíneos que nutren al tumor de elementos vitales para su desarrollo -dijo a LA NACION el doctor Alberto Baldi, investigador del Laboratorio de Patología Molecular del Ibyme y director del proyecto-. Al atacar la red capilar que los alimenta, pudimos frenar el crecimiento de tumores en ratones."
Esto fue posible mediante la inoculación de anticuerpos monoclonales -elementos del sistema inmunológico que reaccionan siempre ante una misma proteína- diseñados especialmente por el doctor Baldi y sus colegas para reconocer y neutralizar unas proteínas denominadas Factores de Crecimiento Vascular Endotelial (VEGF).
Los VEGF constituyen las herramientas de las que se valen las células tumorales para estimular el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos a su alrededor, en un proceso denominado angiogénesis .
Actualmente, estos investigadores trabajan en el desarrollo de nuevos anticuerpos. El siguiente paso será "humanizarlos", de modo tal que puedan ser empleados en distintas formas de cáncer que afectan a los seres humanos. "En un futuro -dijo Baldi-, este tipo de anticuerpos monoclonales será una técnica complementaria a las terapias oncológicas actuales."
Los trabajos de Baldi y sus colegas parten del hallazgo que le valió al doctor César Milstein el Premio Nobel de Medicina: la posibilidad de extraer de la enorme variedad de anticuerpos del sistema inmunológico aquel que reacciona ante una determinada proteína, esto es un anticuerpo monoclonal.
Lo que dijeron los ratones
A diferencia de la quimioterapia o la radioterapia que apuntan a la destrucción de las células tumorales, los anticuerpos monoclonales actúan sobre células normales que conforman los pequeños vasos sanguíneos que rodean el tumor.
"Una de las ventajas que presenta esta estrategia antitumoral es que las células normales no mutan y, por lo tanto, son más susceptibles de responder a un tratamiento estándar que las células tumorales que sí mutan", apuntó el doctor Baldi.
La efectividad de los anticuerpos monoclonales diseñados en el Ibyme, apodados "anti-VEGF", fue confirmada por experimentos realizados en ratones por la doctora Lilia Davel y su equipo de investigadores del Instituto Angel Roffo.
"Inoculamos los anticuerpos monoclonales en ratones a los que previamente les habíamos introducido células tumorales -relató la doctora Davel-. A los cinco días, abrimos los ratones y tomamos fotos de cada uno de sus flancos para contar el número de capilares sanguíneos por milímetro cuadrado."
El resultado fue que los anticuerpos monoclonales habían bloqueado por completo los procesos de angiogénesis inducidos previamente por los investigadores. "El número de capilares de los ratones tratados con los anticuerpos era igual al valor de base, como si no hubiese habido ningún estímulo angiogénico", comentó Davel.
"Además -agregó por su parte Baldi-, los mismos anticuerpos monoclonales redujeron significativamente la masa de los tumores implantados en los ratones."
A la espera de la patente
"Ahora, nos vamos a dedicar a perfeccionar y humanizar estos anticuerpos -dijo el doctor Baldi-. Al ser humanizados adquirirán un gran valor desde el punto de vista farmacológico, así como desde el punto de vista comercial." Es por eso que Baldi planea publicar los resultados de su trabajo sólo cuando los anticuerpos que ha desarrollado estén protegidos por una patente.
El doctor Alberto Fernández-Pol, investigador argentino que preside la compañía de biotecnología norteamericana Metalloproteomics, manifestó estar interesado en adoptar los anticuerpos monoclonales desarrollados por el doctor Baldi y sus colegas del Ibyme.
"Mis actividades están relacionadas con la creación de nuevos productos de uso oncológico de otra categoría diferente de los anticuerpos monoclonales, pero que podrían ser utilizados en forma complementaria -explicó a LA NACION el doctor Fernández-Pol-. Mi interés por este proyecto proviene del hecho de que hasta ahora nadie tiene anticuerpos monoclonales que sean efectivos, mientras que los resultados del doctor Baldi son realmente impresionantes.
"Pienso que tienen una gran posibilidad de ser implementados en el futuro", concluyó.