"Las nuevas tecnologías tienden a sobrepasarnos", ha comentado Kathy Hudson, directora del Genetics and Public Policy Center. "Este informe y el fórum político son herramientas para catalizar un amplio debate público sobre este profundo asunto que es el uso del análisis genético y ayudar a los responsables de tomar decisiones de trascendencia pública a la hora de considerar qué políticas puede coincidir con los rápidos avances en genética reproductiva", ha agregado.
La confluencia de avances en genética humana y en ciencias reproductivas ha dado como resultado la capacidad de realizar pruebas genéticas en embriones producidos por fecundación in vitro. Este tipo de estados, conocido como "diagnóstico genético de preimplantación" (preimplantation genetic diagnosis o PGD), supone la eliminación de una o dos células del óvulo fecundado o embrión y el análisis de su material genético. Los resultados se emplean entonces para seleccionar los embriones que se pueden transferir al útero de una mujer para iniciar un embarazo.
El PGD es empleado actualmente por familias que quieren tener hijos libres de enfermedades genéticas o, con menor frecuencia, para tener un hijo con una determinadas características genéticas. Al testar los embriones antes de que comience el embarazo, PGD puede reducir la necesidad de interrumpir un embarazo cuando se observa que el feto registra una mutación genética.