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/ Publicado el 22 de octubre de 2005

Hoy comienza el III Congreso Mundial de Microcirugía Reconstructiva

"Nuestro equipo está listo para realizar un trasplante de cara"

Lo dijo Maria Siemionow, experta cirujana de la Cleveland Clinic Foundation

Maria Siemionow está lista para pasar a la historia. Esta experta microcirujana de 55 años, actual directora del área de investigación en cirugía plástica de la prestigiosa Cleveland Clinic Foundation, de Estados Unidos, lidera el único equipo médico del mundo que ha obtenido la aprobación de un comité de ética para llevar adelante un trasplante de cara.

Aunque se resiste a ponerle fecha a la revolucionaria intervención, la doctora Siemionov reconoce que su equipo está en condiciones de llevarla a cabo. Es cuestión de tiempo, quizá de poco tiempo. Sólo hace falta que aparezca el candidato adecuado, pero su búsqueda ya ha comenzado.

De visita en Buenos Aires para participar del III Congreso Mundial de Microcirugía Reconstructiva que comienza hoy en el Sheraton Hotel, esta cirujana de origen polaco dialogó con LA NACION sobre los detalles de una intervención que pronto dejará de ser propiedad exclusiva de la ciencia ficción.

"Los primeros pacientes en acceder a un trasplante de cara serán aquellos con quemaduras faciales muy severas, aunque en el futuro podremos considerar también a pacientes con otros traumatismos, con cáncer o con malformaciones faciales", comienza diciendo la doctora Siemionow.

-¿Cuáles son los tejidos que se trasplantan en un procedimiento como el que usted planea?

-En un principio, estamos pensando en trasplantar sólo la piel del rostro. La piel y los tejidos subcutáneos inmediatos, pero no los músculos ni tampoco los huesos de la cara.

-¿Qué lo diferencia entonces del injerto de piel convencional?

-En esos trasplantes se colocan parches de piel tomados de distintas partes del cuerpo del paciente; estos no cuentan con suministro de sangre y con demasiada frecuencia tienden a contraerse, impidiendo a la persona mover los músculos de la cara. Nosotros proyectamos trasplantar la piel de la cara de un donante [cadavérico] y vascularizarla, es decir, conectarla a las arterias del paciente, para así devolverle la vida al tejido. Eso permitirá darle un aspecto más natural.

Un nuevo rostro

La idea de trasplante de cara que propone Siemionow dista bastante de la que ofrecen films como "Contracara", por ejemplo, en la que Nicholas Cage y John Travolta intercambiaban sus rostros, como si estos fueron máscaras.

"El escenario más probable del trasplante es que el donante y el receptor no se parezcan entre sí -dice la investigadora-. Por otro lado, estos pacientes con grandes quemaduras faciales suelen ser sometidos a innumerables operaciones. De modo que el cubrir la cara con la piel de otra persona dará como resultado que el paciente no se parezca a como era antes del accidente, pero tampoco a la persona de la que ha recibido la piel."

-¿Cuentan ya con un posible candidato para esta cirugía?

-Obtuvimos la aprobación del comité de ética para realizarla en seres humanos el 15 de octubre de 2004. Desde entonces hemos estado evaluando potenciales candidatos. Una vez que hayamos elegido al paciente correcto para la operación, deberemos asegurarnos de que además sea psicológicamente estable, que entienda de qué se trata y lo que significa tomar medicación inmunosupresora por el resto de su vida. Sólo entonces comenzaremos con la búsqueda de un posible donante.

-¿Su equipo ya está listo para realizar el trasplante una vez que aparezcan el donante y el receptor adecuados?

-No quiero decir que lo vayamos a hacer mañana, porque a veces los medios lo presentan en forma un poco sensacionalista. Todos los pacientes que nos están pidiendo ser candidatos tienen el derecho de ser evaluados y no queremos dejar a nadie afuera.

-Pero ustedes ya están listos, ¿o no?

-Sí, el equipo médico está listo.

Adiós a la máscara

"Como cualquier trasplante, éste no es un procedimiento sencillo -apunta Siemionow-. Imaginamos que demandará cuando menos 15 horas, pero... ¿quién sabe? Eso dependerá de lo que demande la obtención del tejido y la preparación del receptor."

-¿Por qué cree que hasta ahora ningún otro equipo del mundo ha obtenido la aprobación para realizar esta intervención?

-Para mí es muy difícil responder, porque hay otros equipos internacionales de trasplante que trabajan muy bien. Yo llevo trabajando más de 20 años en trasplantes de tejidos compuestos y he publicado muchos trabajos científicos al respecto. Pienso que esto convenció al comité de ética [de la Cleveland Clinic Foundation] y al comité institucional de que no es una idea que me surgió de un día para otro, sino que es el paso siguiente natural después años de desarrollo en este campo de investigación.

-¿Cuán funcional cree que será la cara del paciente después del trasplante?

-Es una pregunta muy difícil, porque eso va a depender mucho de quién sea el paciente. Hay muchos que hoy, por ejemplo, no pueden abrir ni cerrar los ojos, o no pueden mover bien los labios, lo que les impide alimentarse por boca. Esperamos que al operar a estos pacientes, retirando la piel quemada y poniendo piel nueva, podamos devolverles esas funciones básicas. La idea es complementar la intervención luego con un plan de rehabilitación, terapia física y estimulación de los músculos faciales para recuperar todo lo que se pueda. Pero la realidad es que no se puede devolver una funcionalidad del ciento por ciento. Esa, por supuesto, sería una promesa falsa.

-¿Mejorará el trasplante la calidad de vida de esas personas?

-Esa es mi esperanza y mi objetivo final. El paciente que sea elegido para esta intervención hoy casi no tiene cara y por eso no enfrenta la vida: se queda en su casa, tiene miedo de salir. Para estas personas será muy importante ser un poco menos reconocibles como víctimas de quemaduras en la calle. Lo que buscamos es que las personas dejen de verlas como diferentes, porque nuestra sociedad todavía no perdona a quien se ve diferente, lo que hace que aquellas personas que tienen problemas faciales tengan miedo de salir y habitualmente lo hagan con máscaras. Pero la vida no es un carnaval: uno no puede usar máscaras todo el tiempo.

Por Sebastián A. Ríos
De la Redacción de LA NACION

De Pozdan a la Cleveland Clinic

Maria Siemionow nació hace 55 años en Pozdan, Polonia, una ciudad que se encuentra a medio camino entre Varsovia y Berlín, y en la que se graduó en 1974.
Realizó la mayor parte de su educación y entrenamiento quirúrgicos en Finlandia.
En la actualidad desarrolla su actividad científica en la Cleveland Clinic Foundation, de Ohio, Estados Unidos. Allí, la doctora Siemionow es directora de investigación en cirugía plástica. Se especializa en el trasplante de tejidos compuestos (manos, rodillas, por ejemplo).

Encuentro científico

A partir de hoy y hasta el miércoles, la ciudad de Buenos Aires será sede del encuentro de microcirugía reconstructiva más importante del mundo. Organizado por la Sociedad Mundial de Microcirugía Reconstructiva (WSRM, según su sigla en inglés), el evento científico será presidido por el doctor Guillermo Loda, experto argentino en esta disciplina. Entre los disertantes invitados se destacan Wayne Morrison (Australia), Julia Terzis (Estados Unidos), Fu-Chan Wei (Taiwan), Hanno Millesi (Austria) y la doctora Maria Siemionow (Estados Unidos).