Medical News

/ Published on July 31, 2002

Según la Sociedad Argentina de Cardiología

No se trata bien la mitad de los infartos

En nuestro país, más de la mitad de los que sufren un infarto no recibe el tratamiento adecuado. Esto depende únicamente de si el paciente tiene o no cobertura médica y, en caso de poseerla, de cuál se trata.

Fuente: La Nación

El dato es más que contundente, y agregar otro renglón a la lista creciente de desigualdades que dibujan el crítico mapa social de la Argentina:

Se trata de la conclusión principal del Registro Nacional de Infarto Agudo de Miocardio (IAM), que la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) viene realizando desde hace unos 15 años. El documento indica con claridad que es la cobertura médica más que los aspectos biológicos la variable que explica el riesgo y la mortalidad frente al infarto.

"Recopilamos la información de 377 pacientes de 85 centros públicos y privados de todo el país -dijo el doctor Rubén Kevorkián, a cargo del mencionado registro, ex director de Investigaciones de la SAC e integrante de la Fundación Cardiológica Argentina. El cardiólogo, jefe de Hemodinamia del hospital Santojanni, dijo que el registro trabajó sobre los casos de pacientes internados en unidad coronaria que habían sufrido un infarto no más de 24 horas antes.

Kevorkián explicó que, año tras año, el registro centra sus análisis en distintas variables. "Estos datos son de 1999, a pesar de que el trabajo se publicó el año anterior, y el enfoque privilegió los aspectos socioeconómicos -dijo el cardiólogo-. La situación actual, obviamente, debe ser aún más complicada."

Llegar cuanto antes

"El objetivo es que el infarto reciba tratamiento cuanto antes para liberar la obstrucción de las arterias coronarias producida por un coágulo, porque actuar rápidamente reduce las secuelas -explicó el especialista-. Para esto puede utilizarse un procedimiento llamado angioplastia, que consiste en una desobstrucción mecánica, con catéteres y balones o mallas metálicas (stents) que abren la arteria, o bien fármacos trombolíticos (medicación anticoagulante). Ambos son adecuados, pero la angioplastia demostró ser más efectiva, especialmente en pacientes con infartos extensos o complicados."

El cardiólogo detalló que, según el registro, la mitad de los asociados a alguna prepaga había sido tratada con angioplastia y la mitad con trombolíticos, en tanto que uno de cada tres beneficiarios de una obra social había sido tratado con angioplastia (y dos tercios con medicación). Pero tanto los afiliados de PAMI como aquellos que carecían de cobertura sólo habían sido tratados con angioplastia en el 1% de los casos.

"Los pacientes sin cobertura, atendidos en centros con menores recursos tecnológicos, no tuvieron la posibilidad de una angioplastia -explicó Kevorkián-. Pero la mitad de los enfermos de PAMI estaba internada en centros con recursos y, sin embargo, no la recibió. No decimos que todos deben ser tratados con angioplastia, pero sí que tiene que hacerse en ciertos casos, y esto no sucede."

La doctora Liliana Grinfeld, jefa de Hemodinamia y Cardiología Intervencionista del Hospital Italiano, dijo que la mortalidad por infarto tratado con trombolíticos es del 10% y que con la angioplastia desciende al 4%. "Este tratamiento es, a la luz de la literatura internacional, el mejor tratamiento para el infarto -agregó Grinfeld-. Luego vienen los trombolíticos. No siempre se dispone de la tecnología y el recurso humano para la angioplastia, y esto sucede en mayor o menor grado en todo el mundo. Pero el grave problema es que en el país existen centros donde ni siquiera hay trombolíticos. Entonces los pacientes son tratados como hace 25 o 30 años: aspirina, un poquito de nitroglicerina, calmantes para el dolor."

Se calcula que la mitad de los infartados -en el país serían unos 40 mil por año, aunque no existen datos oficiales- muere antes de ser atendida, en la primera y la segunda hora posteriores al evento.

Para Kevorkián, un aspecto crucial que explica el problema es que de los 34 hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires, sólo cuatro (Santojanni, Ramos Mejía, Durand y Argerich) tienen sección de Hemodinamia (donde se realizan angioplastias), pero únicamente el hospital Argerich está en condiciones de atender urgencias, "y esto es imprescindible porque el infarto no avisa, hay que darle respuesta de inmediato y es evidente que un solo hospital con personal de guardia no es suficiente".

La situación en el interior es mucho peor, porque no existen centros públicos para hacer angioplastias, señaló el médico y añadió que mientras el tratamiento con fármacos genera varios días de internación, la angioplastia reduce ese lapso y eso "disminuye sensiblemente los gastos".