El Premio Nobel en Medicina de 1984, el argentino nacionalizado británico César Milstein, falleció anoche en Cambridge, Inglaterra, víctima de una afección cardíaca, a los 75 años.
Milstein se formó profesionalmente en la Argentina y se perfeccionó en Inglaterra. Su vida fue un reflejo, un ejemplo apenas, de lo que le pasa a centenares de científicos argentinos que comienzan su educación en nuestro país y que luego deben emigrar por falta de un trabajo acorde a sus expectativas. Y que en ese paso de su vida son reconocidos y premiados por su dedicación y sus avances.
Fue distinguido en 1984 con el Premio Nobel de Medicina junto a los científicos Niels Jerne (británico) y George Kholer (alemán) por sus trabajos para perfeccionar el sistema de defensa inmunológico con el que naturalmente cuentan los seres humanos. Un trabajo por el que los especialistas aseguran hay un antes y un después en la Ciencia y en la investigación. Milstein comparte el honor de ser Premio Nobel en Argentina sólo con otros dos científicos argentinos: Bernardo Houssay y Luis Federico Leloir.
Ya en 1975, junto a Kobler, descubrió un decisivo método para obtener líneas celulares productoras de anticuerpos específicos. En 1983 fue nombrado como jefe y director de la División Química de Proteínas y Acidos Nucleicos de la Universidad de Cambridge. En 1987 —en una de sus visitas a la Argentina, que se repetían con asiduidad— fue declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Bahía Blanca y recibió el doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional del Sur.
Nunca dejó de venir a la Argentina y siempre brindaba diferentes conferencias de prensa y charlas. También colaboró en muchos proyectos con el Estado. En 1991, por ejemplo, apoyó técnicamente, junto a su equipo de la Universidad de Cambridge, una campaña que contemplaba la realización de análisis de detección del virus del HIV.
Anoche murió César Milstein. Argentina, ese país que pareció no darle lugar para que viva y crezca, Gran Bretaña y el mundo lo extrañarán.