Aun cuando la acumulación de colesterol y de otro material lipídico es sin ninguna duda de suma importancia en la aterogénesis, las razones de por qué este material se acumula progresivamente, más allá de saber que son eliminadas por las células fagocíticas tales como los macrófagos, todavía no se comprenden en su totalidad. Basados en estos antecedentes, investigadores de Suecia y Noruega emprendieron un estudio en torno a la hipótesis de que las lesiones ateromatosas podrían representar "zonas muertas" que contienen materiales tóxicos tales como oxiesteroles y ,en las cuales, los monocitos/macrófagos se convierten en disfuncionales y apoptóticas. De hecho, las catepsinas B y L, normalmente restringidas al compartimiento lisosomal, están presentes en el citoplasma y el núcleo de los macrófagos apoptóticos (3-caspase positivo) dentro del ateroma humano. El compromiso posible de oxiesteroles es sugerido por experimentos en los cuales las células U937 y THP-1 cultivadas expuestas a 7-oxiesteroles de manera similar padecieron desestabilización lisosomal marcada, activación de 3-caspase y apoptosis. Al igual que los macrófagos dentro del ateroma, las catepsinas intralisosomales B y L están normalmente presentes en el citoplasma y en el núcleo de estas células expuestas al oxiesterol.
Según el grupo investigador, la desestabilización lisosomal, la liberación de catepsina, y la apoptosis podrían estar causalmente relacionadas, debido a que los inhibidores de la catepsina B y L suprimen la apoptosis inducida por oxisterol. Por lo tanto, los materiales tóxicos tales como 7-oxisteroles en ateroma podrían disminuir la depuración de colesterol y de otro material lípidico manteniendo la muerte apoptótica de las células fagocíticas; de tal manera, contribuyen a un mejor desarrollo de las lesiones ateroescleróticas.