Existe aún la idea muy difundida según la cual el predominio de las enfermedades cardiovasculares ocurre en las poblaciones de países desarrollados y que son causadas por los procesos degenerativos naturales propios del envejecimiento, o que se relacionan únicamente con el modo de vida.
La realidad muestra, por el contrario, que estas afecciones han aparecido en casi todos los países y se han propagado de modo notable configurando una importante carga que compromete el desarrollo social y económico.
Las enfermedades del aparato circulatorio ocupan en forma permanente, por lo menos desde la segunda mitad del siglo XX, el primer lugar entre las causas de muerte en nuestro país y en otros países con similares características.
Este grupo de enfermedades representa invariablemente la primera causa de muerte superando otras como el cáncer, las enfermedades respiratorias y los accidentes.
También son causa importante de mortalidad prematura (personas que no alcanzan los valores determinados por la “esperanza de vida”), medida como los años de vida potencial perdidos (AVPP). Estas enfermedades representan, por su inicio precoz y su evolución prolongada, la principal razón de disminución de la calidad de vida de las personas por causa de discapacidad e invalidez.
La Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular publicó su informe para el período 1994-2003. Puede consultarlo en su versión pdf.