Noticias médicas

/ Publicado el 2 de julio de 2008

En los países desarrollados

Mortalidad por VIH comparable a la población general

Un estudio británico muestra que el riesgo de muerte entre las personas infectadas por vía sexual ha disminuido dramáticamente desde mediados de los noventa.

Las personas infectadas por el virus del sida en los países desarrollados presentan la misma tasa de mortalidad que la población general, al menos durante los primeros cinco años después de haberse detectado la enfermedad, debido principalmente a la inclusión de las terapias combinadas de fármacos antirretrovirales en la década de los noventa.
 
Es lo que reflejan los resultados de un estudio publicado en "JAMA", cuyos hallazgos no incluyen a varones y mujeres infectados por el consumo de drogas inyectadas, dado que su riesgo de muerte sigue siendo elevado durante los cinco años posteriores a la infección.
 
La llegada de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA) en los países desarrollados en la segunda mitad de los noventa amplió la esperanza de vida de muchas personas infectadas por el VIH. Si bien no existe cura para el sida, los fármacos que combaten la infección en varios niveles pueden mantener a los pacientes con una calidad de vida aceptable durante años, aun cuando nunca logren erradicar el virus.
 
En este sentido, los autores del estudio, de la Medical Research Council Clinical Trials Unit de Londres (Reino Unido), compararon el riesgo de muerte en los cinco años posteriores a la infección en más de 16.500 varones y mujeres, y se hizo un cálculo de la mortalidad esperada en personas no infectadas con las mismas características de edad, sexo y lugar de residencia que los participantes del estudio. Del total, fallecieron durante el seguimiento 2,571 pacientes. La cifra esperada en la población general hubiera sido de 235 fallecimientos. Ese exceso de mortalidad, calculado en términos de muertes por cada 1.000 personas año, fue de 40,8 casos en el período anterior a 1996. El exceso fue disminuyendo hasta alcanzar los 6,1 casos en 2004-2006, y finalmente no se detectó ningún exceso de mortalidad a partir de ese período en el grupo de personas infectadas por vía sexual
 
No obstante, los autores señalan que el riesgo de muerte aumenta nuevamente después de esos cinco años posteriores al diagnóstico, "posiblemente porque las personas tienden a abandonar el tratamiento porque se sienten mejor o porque toleran menos la medicación".
 
"Considerando los primeros años posteriores a la expansión del TARGA, hemos estimado una reducción del 88% en el exceso de mortalidad en 2000-2001 respecto al período anterior a 1996", escriben los investigadores. Los datos más recientes apuntan a que esa reducción ha continuado hasta 2004-2006, de modo que el exceso de mortalidad ha caído en este período un 94% respecto a los niveles previos a la introducción del TARGA.

JAMA 2008;300(1):51-59

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